Aun cuando universalmente son reconocidos los beneficios y avances tecnológicos
representados en las redes sociales, también es preciso mencionar sus aspectos negativos,
especialmente los relacionados a la pérdida del hábito de la lectura, el deterioro en la
ortografía y la inadecuada capacidad de redacción. Si nos centramos en estudiantes
adolescentes, por solo nombrar un grupo etario, se observarán las desventajas o los perjuicios
significativos de las redes y su influencia negativa en el rendimiento académico, puesto que
su uso desmedido, permanente y hasta adictivo, los distrae y aparta de la atención que se
supone deben prestar a sus estudios. Naturalmente, todas estas acciones repercuten de manera
directa en el rendimiento académico, lo que a su vez pudiera significar fracasos a largo plazo.
Al respecto, Bíler & Montilla (2019), expresaron que otro punto negativo en torno a la
aplicación de las redes sociales es la rapidez en el tiempo de la interacción, de modo que el
usuario tiende a abreviar palabras o utilizar modismos, como una estrategia para acortar los
mensajes escritos que envían, sin cambiar su sentido. Estos mismos autores citaron:
Esta práctica utilizada por un buen número de personas a escala mundial se hace cada
día más común y masiva. De hecho, el ámbito escolar se está viendo notablemente
influenciado, ya que los estudiantes emplean estos modismos y los introducen en el
quehacer académico de forma inconsciente. (p. 86)
Lo antes expuesto evidencia en forma contundente y precisa algo que se vive a diario en los
centros educativos de cualquier país y que se está convirtiendo en una lucha muy cuesta
arriba para los docentes actuales, consistente en la existencia de un “nuevo código” de
comunicación. Ejemplos de ese “nuevo código”, que se maneja hasta de forma natural, son
las siguientes expresiones, “xq”, por porque o por qué; “xfa”, por por favor; “XoXo”, por
abrazos; “oy”, por hoy; “bsos”, por besos; “ktal”, por qué tal; “tas ai”, por ¿estás ahí?, entre
muchos otros.
Igualmente, en inglés ocurren y se pueden mencionar algunos muy comunes como: “thx”,
por thanks (gracias); “OMG”, por Oh my God (¡Dios mío!); “ASAP”, por as son as posible
(tan rápido como puedas); “HBD”, por happy birthday (feliz cumpleaños) entre muchos
otros. Y así, va en aumento esta lista que parece interminable y que los estudiantes asumen
tan normales que se asombran, y hasta disgustan, si no se les aceptan estas expresiones en
una composición escrita a nivel universitario.
En cuanto a esto, el periodista panameño Moreno (2020), se refiere a esta problemática en
forma preocupante y no menos lamentable, con estas palabras: “Surgirá más tarde o más
temprano, un idioma nuevo con nuevas normas, como surgió el castellano del desorden
mozárabe, y los que defendemos la pureza del idioma perderemos la batalla” (p. A8).
Lo mencionado es una realidad tan penosa que por parte de los docentes se debe procesar,
para evitar frustraciones a corto o mediano plazo y continuar reconciliados con la labor
profesional de ser comunicadores de una lengua materna, aquella que los ilustres Cervantes
y Bello, quisieron hacer pura y perfecta como expresión del habla hispana. En el caso de este
estudio, la correspondiente habilidad en la escritura del español constituye la base lingüística
a partir de la cual se construye la composición escrita en un segundo idioma.