IPSA Scientia, revista científica multidisciplinaria. ISSN: 2711-4406 | e-ISSN:2744-8355 Octubre-Diciembre
2023, Vol. 8, Nro. 4, pp. 53-60
Artículo Corto
Formación académica pertinente para la aplicación de
estrategias de evaluación en pandemia
Academic training relevant to the application of evaluation strategies in
pandemics
NARANJO-ARANDIA, Rebeca
Universidad Nacional Experimental Rafael María Baralt, Cabimas, Venezuela
Autor corresponsal: rebecanaranjo07@gmail.com
Recibido: 22-02-2023; Aceptado: 27-12-2023; En línea: 31-12-2023
DOI: https://doi.org/10.62580/ipsc.2023.8.7
Cómo citar este artículo:
Naranjo-Arandia, R. (2023). Formación académica pertinente para la aplicación de estrategias de evaluación en
pandemia. IPSA Scientia, revista científica multidisciplinaria, 8(4), 53-60. https://doi.org/10.62580/ipsc.2023.8.7
Derechos de autor: 2023 Naranjo-Arandia. Esta obra se encuentra bajo una Licencia Internacional Creative
Commons Reconocimiento 4.0
Resumen El presente artículo tiene por finalidad constatar la formación académica que poseen los docentes en el
nivel de educación media para el diseño de estrategias de evaluación innovadoras en el proceso de enseñanza-
aprendizaje durante el año escolar 2020-2021, en plena pandemia. Considerando que los lineamientos dados por el
Ministerio del Poder Popular para la Educación en Venezuela fue adoptar la educación a distancia, se hizo necesaria
la adaptación de las estrategias de evaluación a la realidad educativa que se vivía en el país. Se trabajó bajo el
paradigma de investigación cualitativa con un universo de 20 docentes de diversas áreas de formación del Liceo
Nacional Eduardo Mathias Lossada. Se evidenció, que el diseño asertivo de estrategias de evaluación para la
modalidad a distancia presente en el año escolar está relacionado con la formación académica actualizada de los
docentes entrevistados, lo que permite concluir que mediante la investigación pedagógica se puede innovar en
estrategias de evaluación idóneas y pertinentes para un proceso de enseñanza-aprendizaje práctico, logrando la
satisfacción de estudiantes capacitados para enfrentar las nuevas etapas que se avecinan.
Palabras clave: formación académica, estrategias de evaluación, proceso de enseñanza-aprendizaje, pandemia,
educación media.
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Abstract The purpose of this article is to verify the academic training that teachers at the secondary education level
have for the design of innovative evaluation strategies in the teaching-learning process during the 2020-2021 school
year, in the midst of the pandemic. Considering that the guidelines given by the Ministry of Popular Power for
Education in Venezuela was to adopt distance education, it became necessary to adapt the evaluation strategies to the
educational reality experienced in the country. We worked under the paradigm of qualitative research with a universe
of 20 teachers from different training areas of the Liceo Nacional Eduardo Mathias Lossada. It was evidenced that
the assertive design of evaluation strategies for the distance modality present in the school year is related to the
updated academic training of the teachers interviewed, which allows concluding that through pedagogical research it
is possible to innovate in suitable and pertinent evaluation strategies for a practical teaching-learning process,
achieving the satisfaction of students trained to face the new stages ahead.
Keywords: academic training, assessment strategies, teaching-learning process, pandemic, secondary education.
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Introducción
En estos últimos 23 años, el sistema educativo venezolano ha venido experimentando cambios
significativos para la educación y la enseñanza; a finales de los años 50 surgen lineamientos que
redimensionaron la educación como se conocía en el momento para dar lugar a la
democratización de la misma, lo cual demandó el surgimiento de nuevas instituciones
educativas, la contratación de nuevo personal docente y administrativo, y mayores presupuestos
para cubrir los costos asociados a la transformación educativa.
Sin embargo, esto no representó mejoras significativas del proceso educativo, sino que condujo a
una nueva planificación de las políticas educativas que se estaban ejecutando para que, al
actualizar y articular la nueva educación, se lograra un avance en el desarrollo social y
económico del país. Desde esta visión, cualquier concepto sobre la educación venezolana en la
actualidad sugiere una discusión entre lo que se concibe desde las altas esferas gubernamentales
y la realidad dentro del aula de clases. Como lo menciona Ordorika (2020)
los actores sociales que conforman el sistema educativo, así como otros sectores de la
sociedad que interactúan con universidades, colegios e institutos superiores y centros de
investigación, han tenido que hacer frente con premura y creatividad al reto de reorganizar
sus actividades para dar continuidad al ejercicio de sus funciones sustantivas y para seguir
atendiendo los retos y problemas que enfrentaban desde antes de que estallara la crisis del
COVID-19 (p. 3).
Al respecto de esto, Bonilla-Molina (2005) menciona que
Entendemos que, desde enero del 2002 hasta el presente, la conspiración imperial contra
el modelo político de democracia participativa y protagónica contenido en la Constitución
de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV), impidió continuar con los debates y
esfuerzos que durante los tres primeros años de gobierno bolivariano se venían haciendo
por construir consenso dialógico, respecto a la agenda educativa. Pero, los contundentes
triunfos electorales del 15 de agosto y 30 de octubre del 2004 reconfiguran el escenario
político nacional posibilitando la democratización amplia de los debates pedagógicos
necesarios para construir unas políticas educativas auténticamente revolucionarias, tanto
por su eficacia como por su legitimidad (p. 51).
Esta premisa mencionada por el autor, enfatiza la importancia que tiene la inclusión en el
sistema educativo a principios del siglo XXI, que muy a pesar de la conspiración imperial con
irrumpir el modelo político del país, siempre ha prevalecido la democracia participativa y
protagónica que reza en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y eso
impidió que cualquier intento de continuar con la agenda educativa en el inicio del gobierno
bolivariano, se lograra. Sin embargo, los triunfos electorales obtenidos en 2004, garantizan la
continuidad de los procesos pedagógicos en el país y así crear nuevas políticas educativas
auténticamente revolucionarias.
Es por ello que cuando se habla de políticas educativas, se debe tener claro el contexto de
educación actual y las transformaciones que han ocurrido en el país; al respecto, en el artículo
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102 de la carta magna del año 1999, se norma que la educación es un derecho humano y es un
deber social fundamental, es democrática, gratuita y obligatoria. Aunado a ello, sus políticas
han sufrido grandes cambios que pretenden mejorar el alcance de la alfabetización, así como
renovar las estructuras del sistema educativo mediante la innovación en los procesos de
enseñanza-aprendizaje como servicio público, en todos los niveles y modalidades, con la
finalidad de que el hombre nuevo desarrolle su personalidad, sana, critica, apta para vivir en
sociedad y donde sea capaz de convertirse en un pilar fundamental para el progreso de la
nación.
La educación en Venezuela se considera un proceso que busca la transformación del ser
humano, una transformación social que va amarrada a la formación en valores y con una
marcada identidad nacional, que tenga a su vez, una visión universal de la formación
académica, donde debe existir la participación activa del Estado, la familia y la sociedad en
donde está inmerso. Este proceso es iniciado por el docente que proporciona la información
pertinente que le permite al estudiante formar una identidad partiendo de la propia a la nacional
y que despierta los sentidos de pertenencia institucional reconociendo cuáles son los procesos
académicos tecnológicos y de investigación que consoliden los conocimientos impartidos por
este.
También se puede asegurar que la formación es constante y por supuesto personal, que va a
traspasar el ser social e integral del ser humano afianzando su derecho y sus deberes como
ciudadano. Seguidamente, el proceso de conducción permite la profesionalización a los
docentes con el fin de lograr nuevos conocimientos, para que los mismos se actualicen y
enfrenten las diversas situaciones presentadas en estos momentos, donde el mundo está inmerso
en un caso fortuito como lo fue la pandemia y los docentes han tenido que innovar con el uso
de nuevas herramientas tecnológicas para cumplir y hacer cumplir la obligatoriedad de la
educación y su continuidad, en cualquier tiempo y lugar.
En este orden de ideas, los docentes debían idearse la manera didáctica e innovadora de dale
continuidad al proceso educativo en modalidad a distancia, tras la suspensión de actividades
docentes presenciales, como lo expresa Aznar Sala (2020), lo cual “dio paso a la virtualización,
invitando a docentes y estudiantes a reconfigurar su actuación para adaptarse a los nuevos
entornos educativos, dando apertura a la incursión del uso de nuevas herramientas, de nuevas
estrategias, nuevos modelos educativos y nuevos métodos” (p. 5).
Todo ello, sustentado desde la carta magna, como lo expresa Bonilla-Molina (2005), con el fin
de enriquecer, compartir, dilucidar, aclarar los conocimientos en el ámbito educativo
venezolano, donde finalmente se acuerda que estamos inmersos a estas cuatros premisas, con
la convicción central de que la cultura escolar transformadora la constituye la renovación
constante de conocimientos, herramientas, estrategias y su aplicación en su tiempo y espacio
para lograr la derrota de la tradición, la negación y la exclusión tradicional en Venezuela. Cabe
destacar, que el Estado a través del órgano rector nacional ejerce la direccionalidad del proceso
educativo, acogiéndose a los nuevos paradigmas, transformaciones y que buscan impulsar la
revolución del sistema educativo venezolano.
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Así. el ente rector en educación da cumplimiento a su función indeclinable y su interés es
máximo como derecho humano universal y deber social que se materializa con las políticas
educativas y se rige con los principios de integralidad, cooperación, solidaridad, concurrencia y
corresponsabilidad. En estos momentos, la educación innovadora permite la igualdad de
condiciones y asegura nuevas oportunidades educativas con las misiones, con los Programas
Nacionales de Formación (PNF), dotación de nuevas tecnologías, los congresos pedagógicos,
apertura de nuevas universidades y el acompañamiento docente para motivarlos e incentivarlos
en la profesionalización hacia el docente nuevo.
En este sentido, se han evidenciado las carencias pedagógicas y didácticas que refle la
pandemia por COVID-19 en los educadores venezolanos, para quienes fue complejo diseñar
estrategias metodológicas mediadas por el uso de tecnologías de información y comunicación
(TIC); maestros que en pleno siglo XXI desconocían el uso de computadoras y por ende, de
software de aplicación para el diseño de material instruccional que permitiera difundir la
información de su área de formación, en un entorno virtual.
En el contexto educativo, las TIC son todas aquellas herramientas técnicas que de forma
novedosa, proporcionan una estrategia dinámica para el proceso de enseñanza-aprendizaje,
dado su apoyo a las diferentes técnicas utilizadas por los educadores para facilitar mejores
formas de aprendizaje en la actualidad, en contraste con los espacios tradicionales del pasado,
cuando “asistir a una biblioteca a consultar una información era sumamente difícil por
cuestiones de tiempos, distancias y costos que se incurrían para realizar esta actividad”
(Guerrero, Vite & Feijoo, 2020, p. 9).
Tal como lo enuncian, son un conjunto de avances tecnológicos, posibilitados por la
informática, las telecomunicaciones y las tecnologías audiovisuales, que proporcionan
herramientas para el tratamiento y la difusión de la información y contar con diversos canales
de comunicación. Se podría decir, que el elemento activo en las TIC es el internet, que ha
llevado a la creación de la llamada Sociedad de la Información, así cuando se enlaza esta
definición en el ámbito educativo, se notan las debilidades tecnológicas presentes en
Venezuela, siendo la más visible, las limitaciones de interconexión (Dussel, 2020).
Cabe señalar que, en Venezuela, son pocos los hogares que cuentan con el servicio de internet y
en menos proporción, las instituciones educativas públicas y eso dificulta en gran medida la
distribución de la información en la época pandémica. Esto genera, que en el momento de la
investigación o de las mismas capacitaciones de los docentes para actualizar sus conocimientos
e ir a la par de los avances tecnológicos exigidos en la actualidad para el diseño pertinente de
estrategias didácticas innovadoras, se queden los mismos, rezagados y genere desmotivación en
su praxis pedagógica.
En este sentido, surgieron las siguientes discusiones: ¿Con cuáles recursos en la actualidad
dispone el docente para mejorar su praxis pedagógica? ¿Cómo puede el docente adecuar
estrategias didácticas que faciliten el aprendizaje de los estudiantes en pandemia? Debido a este
escenario actual, el propósito de este apartado es discutir las disyuntivas de la formación docente
y la práctica pedagógica, buscando en el propio docente la producción de estrategias didácticas
innovadoras, a partir de la autorreflexión sobre la naturaleza de su trabajo didáctico.
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Materiales y Métodos
Para que una investigación se considere fidedigna, es necesario que cumpla las técnicas y
procedimientos requeridos en la ciencia, es decir, que sea rigurosamente capaz, a través del
método escogido por el investigador, y así demuestre, de manera pulcra los resultados
esperados.
Cuando el investigador se ubica en el inicio de un proyecto de investigación, es indispensable
que el mismo reconozca y se posicione en un determinado paradigma que lo guie en el proceso,
dado que, como lo exponen Guba & Lincoln (1994) “no se puede entrar al terreno de la
investigación sin tener una clara percepción y conocimiento de qué paradigma direcciona la
aproximación que tiene el investigador hacia el fenómeno de estudio”. Uno de los paradigmas
de investigación es el cualitativo, que combina la dialéctica con la perspectiva estructural, y
busca atender mediante la observación directa, el comportamiento de los sujetos en su entorno
social.
Para recabar esta información se utilizan técnicas que se fundamentan en el análisis de los
hechos observables, como pueden ser la entrevista, la historia de vida, el grupo de discusión y
las técnicas de creatividad social. De tal manera que, el enfoque cualitativo es propio de aquella
práctica investigativa caracterizada por una acción-reflexión-acción, trasladando al investigador
a la búsqueda de un cambio, generando una independencia y solución de la problemática de
determinado entorno social, donde “la búsqueda de transformación social se basa en la
participación, intervención y colaboración desde la reflexión personal crítica en la acción”
(Ricoy Lorenzo, 2006, p. 25).
Se permitió establecer una relación con los sujetos que participaron activamente en el
desarrollo de la investigación, como fue el caso del Liceo Nacional Eduardo Mathias Lossada,
ubicado en el Municipio San Francisco, del Estado Zulia, Venezuela, que para el año escolar
2020-2021 contaba con una planta de 40 licenciados en educación, graduados en diversas áreas
de formación como matemáticas, biología, física, química, inglés y ciencias sociales, de los que
se consideró un número de 20 informantes clave. Los criterios de inclusión considerados en el
presente estudio corresponden a contar con 15 años de experiencia docente como mínimo, y
tener una maestría o postgrado en educación, que le conferían una formación académica más
consolidada, para servir como base en investigaciones pertinentes para diseñar estrategias de
evaluación innovadoras en la educación a distancia en pandemia.
En este orden de ideas, se aplicó un cuestionario breve, conformado con dos preguntas de
respuestas cerrada (Si/No) y una pregunta de respuesta abierta, orientadas a determinar:
si el docente diseñó o no nuevas estrategias de evaluación adaptadas al modelo a
distancia utilizado durante la pandemia
las estrategias diseñadas, en caso de ser afirmativa la respuesta anterior
si resultaron o no innovadoras para lograr un aprendizaje significativo.
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Resultados y Discusión
Indudablemente, la formación académica en el personal docente venezolano siempre ha sido un
tema muy discutido, dado que se considera que las personas entran en el campo de la educación
porque es una de las ciencias más sencillas en su praxis, siendo sin lugar a dudas una opinión
desacertada de lo que en realidad es este universo educativo. Dado que, ciertamente los
profesionales de la docencia de los últimos 15 años, han demostrado una pasión por el ejercicio
de la profesión, Vásquez (2007, p. 52) afirma que, “toda praxis es actividad, pero no toda
actividad es praxis, ya sea que esta actividad esté impulsada por una realidad presente, es decir,
por algo que uno pretende saber, lograr, es lo que se llama actividad cognitiva y actividad
teleológica”.
La formación docente no se limita únicamente a estudiar 5 años de pregrado, ir a un aula de
clase a desarrollarla en momentos didácticos, para luego cerrar los textos e ir a casa a esperar
un nuevo día, va más allá. La práctica pedagógica del individuo que se considere docente, debe
abarcar conocer a sus discentes para luego a través de diagnosis, determinar qué estrategias son
las más asertivas para que el proceso de enseñanza-aprendizaje otorgue los mejores resultados.
La pandemia obligó a todas las personas a cumplir un confinamiento encerrados en sus hogares,
y a muchos docentes, los limitó en su praxis cuando debían diseñar estrategias de evaluación
adecuadas al tiempo que se vivía. Cada una de las preguntas realizadas a los informantes clave,
arrojó las respuestas resumidas a continuación:
1. Solo dos docentes diseñaron nuevas estrategias de evaluación adaptadas al modelo a
distancia utilizado durante la pandemia.
2. Los docentes manifestaron que las estrategias utilizadas en estudios a distancia no
difirieron de las que venían empleando en educación presencial.
3. Solo dos docentes expresaron que consideran innovadoras las estrategias que diseñaron,
apoyadas en videoconferencias a través de grupos de mensajería instantánea para
implementar discusiones en línea, y el uso del correo electrónico para el envío y
retroalimentación de las evaluaciones.
Dados estos hallazgos, es crucial que el docente entienda que la práctica pedagógica, como lo
expresa Castro (2022) está directamente relacionada con la realidad actual, la sociedad, la
educación e indubitablemente con los estudiantes que se pretenden formar. Es por ello donde
radica la importancia de la construcción de una práctica reflexiva y el reconocimiento de la
reformulación de estrategias de evaluación, que generen la transformación del conocimiento,
favoreciendo la participación activa, creativa e innovadora del educador, así como una
formación proactiva de sus discentes (Vallejos & Guevara, 2021).
Para emprender este desafío, Buitrago-Bohórquez & Sánchez (2021) destacan la necesidad de
contar con las competencias pedagógicas y tecnológicas acordes a la exigencia del diseño
instruccional requerido para el desarrollo de las actividades en estudios a distancia, y más aún en
tiempos de pandemia, lo que empuja al docente a actualizarse para adquirir las competencias que
demanda la sociedad del siglo XXI (Ferrada-Bustamante et al., 2021).
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Conclusiones
Como docente en formación en la llamada transformación curricular en la educación en
Venezuela, puedo dejar constancia de que este proceso ha sido significativamente radical al
paradigma educativo que se utilizaba a finales del siglo XX, se podría decir, que se dio un giro
copernicano en comparación a la educación que impera en estos 23 años de siglo XXI que han
transcurrido. A nivel educativo, el país tuvo que abordar dos desafíos: la transformación del
sistema educativo venezolano y los nuevos protagonistas partícipes del proceso de aprendizaje,
dado que ya se entraba de manera más acelerada al mundo del ciberespacio.
En este sentido, ahora no solo se tenía que socializar con los estudiantes que solo concebían una
instrucción a través de aparatos electrónicos, ahora este concepto de digitalización de los
procesos académicos tomó mayor fuerza con la pandemia que se suscitó por el COVID-19 en
marzo del 2020. Le tocó a docentes y discentes concebir el proceso de enseñanza-aprendizaje a
través de las pantallas de computadoras personales, tabletas o teléfonos inteligentes, esto
generó ciertos niveles de inseguridad en el éxito de dicho proceso, dado que no existía una
formación en la educación a distancia y en menos proporción en la educación virtual.
Finalmente, la formación académica del docente, si bien se considerará más innovadora en la
medida que actualice sus conocimientos con respecto a los avances tecnológicos que se generan
día a día, no estará directamente amarrada a la creatividad que el docente de forma innata o
adquirida, pueda desarrollar para garantizar un proceso de enseñanza-aprendizaje exitoso. El
compromiso que como docentes en formación constante se adquiere en el momento de aceptar el
reto de ser profesores, debe ser el principal incentivo para que el mismo, pueda ir más allá de lo
estudiado años atrás en la universidad, sino que será e innovar en todas aquellas estrategias de
evaluación se requieran, para tener la satisfacción de estudiantes capacitados para enfrentar las
nuevas etapas que se le avecinan.
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