Una aproximación a los gastos de bolsillo en salud en Colombia
https://doi.org/10.62580/ipsc.2023.8.4
IPSA Scientia, revista científica multidisciplinaria - Vol. 8, Nro. 4, Octubre-Diciembre 2023
desafíos, ya que las limitaciones en el acceso pueden resultar en un GBS más alto (Maldonado,
Soto & Guerrero, 2022).
En Colombia, el gasto en salud equivale al 7.3% de sus ingresos, una proporción que ha
aumentado constantemente durante las últimas dos décadas (en el año 2000 era del 5.6%). Este
aumento se ha relacionado con varios factores, como un mayor ingreso per cápita, el crecimiento
de una clase media en expansión, el envejecimiento de la población, cambios en los patrones de
enfermedad y el reconocimiento de la salud como un derecho fundamental (Cruz, 2021).
Los gastos en salud que realizan los hogares colombianos están íntimamente ligados a su
situación socioeconómica y al riesgo de enfermedad que enfrentan. Los hogares de estratos más
bajos son los que experimentan una mayor carga financiera en relación con sus ingresos.
Además, la escolaridad del jefe del hogar, la situación del hogar y su afiliación al sistema de
salud son variables que también influyen en los gastos en salud (Pérez-Valbuena & Silva-Ureña,
2015). El empleo es una condición que se encuentra asociada a la demanda de servicios de salud.
Los individuos que forman parte del mercado de trabajo formal regularmente tienen la ventaja de
contar con seguridad social para ellos y sus familias; reciben una mayor cantidad de servicios y
gastan poca cantidad de su ingreso familiar en salud, caso contrario sucede con las familias que
no cuentan con ingresos o no tienen aseguramiento (Torres & Knaul, 2003).
El gasto de bolsillo en salud en Colombia es el más bajo de la región, ya que el sector público
financia el 75% del gasto total en salud, mientras que en el resto del continente el promedio de
aportes no supera el 50% y a nivel mundial es del 59%. En la actualidad, los hogares contribuyen
con el 15,9% del gasto total en salud a través de pagos directos, lo que sitúa a Colombia junto
con Uruguay como países que cumplen con el promedio establecido por la OMS de que el gasto
de bolsillo no debe superar el 20% (Consultor Salud, 2015).
Los gobiernos de las Américas destinan al sector salud, como promedio, 14% del gasto público
como porcentaje del gasto total, en un rango de 7% a 23%. El gasto de bolsillo tiene también una
gran variabilidad en la Región, de 4,4% en Cuba, seguido de Estados Unidos, Surinam, Canadá,
Colombia y Uruguay, que se encuentran entre 10% y 20%. El resto de los países de América
Latina presentan una mayor variabilidad, a Venezuela le corresponde el mayor porcentaje por
encima de 60% (Gálvez González et al, 2018).
En Colombia, los hogares destinan el 3,1% de sus gastos totales a pagos directos en salud. La
Región Caribe presenta el mayor gasto de bolsillo con un porcentaje total del 3,5%, seguida de la
Región Pacífica con el 3,1%, la Oriental con el 3,0%, la Central con el 2,95% y Bogotá con el
2,7%. Dentro de las tecnologías sanitarias que se adquieren con más frecuencia se encuentran los
productos farmacéuticos, servicios de odontología, medicina general y especializada (Pérez-
Valbuena & Silva-Ureña, 2015). El estudio llevado a cabo por Franco y González (2021)
refuerza la idea de que, en los hogares colombianos, en términos de gasto en salud, los elementos
preponderantes son los productos farmacéuticos, los pagos adicionales a la seguridad social, así
como los dispositivos y equipos terapéuticos.
También se destaca que, a nivel regional, existen preferencias específicas en cuanto al consumo
de ciertas categorías de artículos. Por ejemplo, en regiones como Orinoquía, Bogotá y la región