El método científico como reflexión pedagógica desde un pensamiento abierto, humanizante y complejo
https://doi.org/10.25214/27114406.1462
IPSA Scientia, revista científica multidisciplinaria -
Vol. 7, Nro. Sup. 1, Agosto 2022
transforma del entorno, en otras palabras, un observador que participa activamente con su medio
eligiendo, decidiendo, teniendo en cuenta el azar, el cual hace parte de una revolución científica
que motiva a la creación de nuevas metodologías que propenden por métodos científicos de
diferentes tipos, ya sea teórico, experimental o social que permita generar un diagnóstico, que
sea prospectivo, sustentable y sobre todo que considere y analice las nuevas condiciones de la
desorganización del sistema desde un enfoque humanista y pedagógico.
Todo lo anterior con el ánimo de ser inculcado en la educación inicial cerrando la brecha del club
de científicos tradicionales y abriendo camino a pensadores abiertos a cambios, propositivos,
creativos e innovadores desde la complejidad; punto de partida para una acción más rica, menos
mutilante del pensamiento (Morín, 2000). Iniciando un aprendizaje de la ciencia y su método
desde la educación inicial que involucre la exploración, experimentación y creación de su
entorno desde diferentes diálogos de saberes.
La importancia del sujeto, la ciencia y el entorno
Para iniciar esta reflexión debemos partir del concepto de ciencia como herramienta valiosa para
domar la naturaleza y remodelar la sociedad, es valiosa en sí misma, como clave para la
inteligencia del mundo y del yo; y es eficaz en el enriquecimiento, la disciplina y la liberación de
nuestra mente (Bunge, 1992). Teniendo en cuenta la premisa de Bunge, la ciencia es un
instrumento que nos permite entender de una manera inteligente la relación del mundo y el
sujeto; la importancia de la comunicación entre estos y la toma de consciencia crítica del
conocimiento que se adquiere entre estos y su entorno, con el fin de evitar esa fragmentación del
saber; que se presenta cuando el algoritmo o procedimiento reglamentado para evaluar la
aceptabilidad de enunciados, es direccionada desde el método experimental clásico, en el que se
aísla el objeto con respecto a su entorno y su observador; descontextualizando los resultados,
trabajando desde un medio artificial, evitando el más mínimo ruido y así difícilmente los
resultados serán dados frente a una realidad.
Se habla de ciencia antigua o clásica al sistema cerrado de relación con un sujeto aislado y un
entorno mutilante ajeno a cualquier tipo de interferencia externa y ciencia moderna y quehacer
científico como ciencia, tecnología y sociedad como enraizamiento social de la ciencia,
transciencia y ciencia reguladora (García et al, 2001). En esta reflexión tratamos de enfatizar una
ciencia con consciencia desde el postulado de Morín, que toma la ciencia como actividad social
enraizada en el contexto y sometida a cambios revolucionarios y resistencias paradigmáticas
notables. La reacción positivista de la ciencia se encargó de subsanar los problemas tradicionales
de observación e infra determinación, esto condujo a su conclusión acerca de la ciencia como
productora de elucidaciones y cegueras.
Hemos identificado como autores del método científico al sujeto, un ser autoreflexivo,
autocrítico, libre y creativo que se nutre de su entorno, autor principal del caos y el desorden;
como complemento está el objeto y su contexto del cual parte el principio de complejidad: un
dialogo entre orden, desorden y organización que permite conectar el conocimiento y la
reflexión, meditación y discusión incorporando las experiencias previas de la vida (Morín, 2000).