IPSA Scientia, revista científica multidisciplinaria. ISSN: 2711-4406 | e-ISSN:2744-8355
Julio-Septiembre 2021, Vol. 6, Nro. 3, pp. 102-126
Artículo de Revisión
Psiconeuroinmunoendocrinología: el poder de la
imaginación guiada con impacto en la recuperación física
1
Psychoneuroimmunoendocrinology: the power of guided imagery with impact
on physical recovery
BUITRAGO-ACUÑA, Ramiro
Alcaldía Bolivariana de Miranda, Maracaibo, Venezuela
ROMERO-RAMOS, Néstor
Universidad de Málaga, Málaga, España
PORTILLO de CONDORÉ, Isabel
Universidad Privada Dr. Rafael Belloso Chacín, Maracaibo, Venezuela
NUÑEZ-GONZÁLEZ, José
Universidad del Zulia, Maracaibo, Venezuela
Autor corresponsal: dr.buitrago86@gmail.com
Recibido: 09-04-2021; Aceptado: 31-08-2021; En línea: 20-09-2021
DOI: https://doi.org/10.25214/27114406.1105
Cómo citar este artículo:
Buitrago-Acuña, R., Romero-Ramos, N., Portillo-deCondoré, I. & Núñez-González, J. (2021).
Psiconeuroinmunoendocrinología: el poder de la imaginación guiada con impacto en la recuperación física. IPSA
Scientia, revista científica multidisciplinaria, 6(3), 102-126. https://doi.org/10.25214/27114406.1105
Derechos Reservados: © 2021 los autores. Esta obra se encuentra bajo una Licencia Internacional Creative
Commons Reconocimiento 4.0
Resumen - El artículo en cuestión, tuvo entre sus propósitos, profundizar en el efecto ejercido por los procesos
cognoscitivos sobre la salud física y mental; advirtiendo la capacidad del hombre, en esquematizar múltiples ideas
sobre mismo, procurando su autosanación. Se trata de un artículo documental, con diseño documental y método
hermenéutico-dialéctico, donde la técnica aplicada para el análisis e interpretación de contenidos, fue la
documentación; del mismo modo fueron aprovechados como instrumentos investigativos la hermenéutica crítica y el
círculo hermenéutico. En su montaje se tuvo en cuenta la obra de diferentes autores, entre los que se destacan:
Losada (2017), Del Águila (2015), De la Maza (2015), Madrigal (2013), así como otros tantos. Pudo reflexionarse
con relación al impacto que ejercen factores psicológicos especiales, sobre el sistema inmune, nervioso central y
endocrino, dando cuenta de los beneficios que en ello se ciernen; igualmente, se dejó claro que con pensamientos
fatalistas, el paciente puede obrar en contra de su mejora física, dando lugar al surgimiento de la enfermedad o a la
peoría de un cuadro clínico preexistente. Finalmente, pudo concluirse que la psiconeuroinmunoendocrinología,
ofrece herramientas específicas ante fenómenos biológicos de diverso orden, favoreciendo los procesos de sanación
y rediseñando el entramado epistémico, con apoyo a la imaginación guiada.
Palabras clave: Psiconeuroinmunoendocrinología, psiconeuroinmunología, imaginación guiada, recuperación física,
neurociencias.
1
El presente artículo ha sido derivado del proyecto de investigación titulado "Análisis del impacto físico y emocional de la práctica de actividad
física y la meditación durante el confinamiento", desarrollado en el Doctorado en Educación de la Universidad de Málaga (UMA).
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Abstract The article in question, had among its purposes, to delve into the effect exerted by cognitive processes on
physical and mental health; noting the capacity of man, in schematizing multiple ideas about himself, seeking his
self-healing. It is a documentary article, with documentary design and hermeneutical-dialectical method, where the
technique applied for the analysis and interpretation of content was documentation; in the same way, critical
hermeneutics and the hermeneutical circle were used as investigative instruments. In its assembly, the work of
different authors was taken into account, among which the following stand out: Losada (2017), Del Águila (2015),
De la Maza (2015), Madrigal (2013), as well as many others. It was possible to reflect on the impact that special
psychological factors exert on the immune, central nervous and endocrine systems, giving an account of the benefits
that loom over it; Likewise, it was made clear that with fatalistic thoughts, the patient can work against their
physical improvement, leading to the onset of the disease or the worsening of a pre-existing clinical picture. Finally,
it could be concluded that psychoneuroimmunoendocrinology offers specific tools for biological phenomena of
various kinds, favoring healing processes and redesigning the epistemic framework, with support for guided
imagination.
Keywords: Psychoneuroimmunoendocrinology, psychoneuroimmunology, guided imagery, physical recovery,
neuroscience.
Introducción
Aún en los albores de la humanidad, vida y muerte han sido los dos grandes momentos en la
existencia del ser humano, entre estos, la enfermedad se eleva como el escenario, que puede
llevarle del primero al siguiente, durante siglos esto generó en el hombre, aspiraciones
inquebrantables, que dieron lugar a incontables mitos y leyendas, tal es el caso de la legendaria
fuente de la juventud, puente hacia la inmortalidad y la longevidad de quien sus aguas ingiera.
Por ello, desde el principio de los tiempos, la sociedad pensante ha manifestado una
inexpugnable necesidad, por superar las patologías, que pudieran generar al hombre su
ineluctable deceso, de allí que entre las ciencias más antiguas se cuenta a la medicina; pues con
apoyo a esta, sus disciplinas y subdisciplinas, se consigue atender y dar respuesta o curación a las
afecciones físicas o psicológicas que agobian a cada persona.
Con base a lo anteriormente expuesto, es de entender que tras más de dos mil años de historia,
para la sociedad contemporánea, ha resultado toda una travesía brindarse un estadio de seguridad
sostenida, apondose única y exclusivamente en las ciencias médicas. De allí, ha surgido una
intensa búsqueda en las formas de sanación desde el modelo psicobiosocial, superando al
biologicista, lo cual ha representado el reto que por más de cincuenta años generó distintas
posturas, entre profesionales y expertos en ciencias médicas, sociales y humanas, porque para
algunos resulta fútil, lograr reconocer al hombre en su desarrollo universal, como un ente
integral, donde cuerpo, mente y alma, corresponden la sinergia concreta de la figura humana; es
decir, se procura concebir al hombre, como algo más que una entidad corpórea e incluir tanto al
alma como a su mente en la eugenesia de su percepción.
Por ello, desde hace ya varias décadas, en diversas áreas del conocimiento se han llevado a cabo
diferentes estudios, orientados a descifrar el vínculo entre lo tangible y lo intangible, procurando
ofrecer al mundo la respuesta efectiva a los distintos cuestionamientos elevados a los científicos
y expertos, que con sus estudios e investigaciones intenten explicar el origen de algunas
enfermedades, así como también la recuperación del paciente o la exacerbación del cuadro
clínico que presente, ante la patología que padezca, lo cual ha representado el mayor interés en
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las investigaciones en neurociencias, inmunología, endocrinología, hematología, enfermería,
nutrición y dietética, psiquiatría, entre otras.
Así pues, ante el gran interés que ha desencadenado el vinculo entre mente, cuerpo, alma y
espíritu, han surgido diferentes teorías que procuran explicar el comportamiento de las
patologías, con trasfondo psíquico o espiritual, pues con el paso de los años, quienes se han
abocado en investigar el origen de las enfermedades, reconocieron factores de este tipo, comunes
entre distintos pacientes. De allí, el mayor interés por profundizar en la raíz psíquica de algunos
padecimientos corpóreos, su descripción, explicación, incluso en la diversidad de formas en las
que el paciente pudiera somatizar y así generar en sí mismo la impresión de experimentar alguna
patología real, cuando de pronto, todo ello no es más que un conglomerado de elucubraciones en
su mente, tras algún evento psicológicamente traumático o episodio relacionado a un posible
trastorno obsesivo compulsivo (TOC).
En ese sentido, con el interés por concretar en una disciplina integradora, el estudio de áreas del
conocimiento como las descritas en el párrafo anterior, que cuenta de la relación e impacto
multilateral entre estas con los sistemas inmune, endocrino y nervioso central, surgió desde hace
ya varias décadas la psiconeuroinmunología, conocida en los últimos años como
psiconeuroinmunoendocrinología. Sobre la que se ha referido lo siguiente: “Se trata de una
disciplina (…), apoyada en la teoría de que todos los sistemas se interconectan entre y en la
interrelación e interdependencia de todos los fenómenos del cuerpo humano” (Cabrera, Alonso,
López & López, 2017, p. 840).
Aunado a ello, autores como Fors, Quesada & Peña (1999), explican que: “Las investigaciones
en psiconeuroinmunoendocrinología, han demostrado que factores biopsicosociales, como el
estrés psicológico y la depresión psíquica, pueden influir en el sistema inmune. El estrés crónico,
ha sido asociado con supresión de la función inmune” (p. 49). En ese mismo orden, vale decir
que en el estudio del comportamiento humano, es conveniente auscultar el origen del
pensamiento, y el impacto que este generan en el cuerpo, teniendo cuenta que no es sino el
pensamiento el que desencadena el esquema emocional de cada persona y la consecuente
respuesta física que de ello tuvieren lugar. Del mismo modo, vale agregar que aún cuando se
trata de un área de estudio integrativa, ciertamente ha generado gran interés, por parte de
aquellos que se enfocan en los estudios del ser, respecto a ello Ramos, Rivero, Piqueras, García
& Oblitas (2008), han planteado lo siguiente: La psiconeuroinmunología, es una nueva parcela
de la ciencia, que apenas lleva tres décadas, pero que en los últimos años ha sido objeto de una
enorme atención por diversos grupos de investigación” (p. 116).
Por su parte Intebi (2012), refiere lo siguiente: “Durante mucho tiempo se creyó que la psiquis, el
sistema nervioso, el sistema endócrino y el sistema inmune, funcionaban de manera
completamente independiente. (…) Llevó muchos años demostrar que estos sistemas estaban
funcionalmente relacionados” (p. 71). En ese sentido, se infiere que desde el halo psíquico y
espiritual, se puede reconocer cierta concatenación… entre estar sano o enfermo, o incluso
favorecer la recuperación durante el tratamiento farmacológico, lo cual permite comprender
hasta qué punto se elevan los vínculos entre las ciencias médicas y sociales. Respecto a ello,
Losada (2017), ha explicado que: “La consideración de lo social en ciencias médicas y
psicológicas, y a la vez la determinación social de la salud, es un tema que requiere un abordaje
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en profundidad, dada la designación de hombre como ser biopsicosocial” (p. 74). En ese sentido,
puede plantearse lo siguiente: “Aunque muchos profesionales de la salud, continúan primando la
separación de la mente y el cuerpo, bajo la influencia del modelo biologicista, cada vez son más
quienes aceptan que cuerpo y mente, son dos entes en interacción e influencia continua”
(Delgado, 2017, p. 42).
Así pues, resulta necesario profundizar desde un enfoque humanista, tránsdisciplinario,
multidimensional, en la aparición, desarrollo tórpido o favorable, peoría o incluso la
recuperación de las enfermedades físicas, con un trasfondo psíquico, psiquiátrico, espiritual. Al
mismo, tiempo dar cuenta de tales o cuales son los elementos que inciden en ello. Entendiendo,
que aunque cada persona es un caso clínico distinto, es muy cierto también que como seres
humanos, existe gran similitud en el comportamiento y la respuesta del sistema nervioso central,
sistema inmune, sistema endocrino ante la amenaza de virus, bacterias, parásitos, así como
cualquier otro factor físico, químico, biológico, social, ambiental capaz de mermar la salud del
hombre. Igualmente, vale acotar que los estudios en psiconeuroinmunología, referidos al
comportamiento del paciente enfermo, y sobre los que se apoya epistemológicamente la presente
documentación, destacan que los marcos de pensamiento fatalista, influenciados por elementos
internos como externos, tienden a generar en el paciente ideas sobre muerte, peoría de la
enfermedad, fracaso del tratamiento farmacológico, e incluso el deseo de no seguir luchando por
salir adelante, superar su patología y recuperarse.
Entre tanto, surge la interrogante, ¿De qué manera se relacionan los esquemas de pensamiento
con la recuperación o peoría en los procesos de salud-enfermedad en el hombre?, concretar la
respuesta a esa interrogante, da lugar al interés por investigar respecto a lo descrito en los
párrafos precedentes; pues tiene mucho que ver, con aquello que todos los días suele suceder,
pacientes que se enferman tras un proceso de depresión, que quizás comenzó como un periodo de
tristeza o dolor emocional. Resulta dignificante y significativo para las personas comprender que
algunas, -por no decir muchas- enfermedades físicas, tienen un origen psicológico, y partiendo
de tal premisa, hacer énfasis en las distintas actitudes que pudieran corregir esos patrones de
pensamiento y comportamiento, aún en un nivel psíquico.
Por ello, surgen manuscritos como este, donde desde la investigación documental, apoyada en un
enfoque crítico y dialéctico; se procura profundizar en el efecto ejercido por los procesos
cognoscitivos sobre la salud física y mental, para así comprender por qué las enfermedades
físicas con algún trasfondo psíquico, tienden a mejorar su cuadro clínico ante el impacto del
pensamiento positivo, ejercicios, meditación, creatividad, y el desarrollo de esquemas ideáticos
luminosos, favorables, robustecedores, donde el paciente encuentre su bienestar y sanación, con
el poder de la imaginación guiada por el espíritu a través del alma.
Fundamentación teórica
A través de la óptica de algunos versados en las ciencias médicas y neurociencias, resulta
fundamental definir de manera específica, aquello que refiere a la temática abordada en este
extenso; tal es el caso del sistema nervioso, la neurociencia, sistema inmune y sistema endocrino.
Respecto a ello, los expertos Rico & Vega (2018), han planteado que: “Las funciones de los
sistemas biológicos se relacionan y dependen de que cada producto de sus genes sea secretado en
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el tiempo apropiado” (p. 166). De allí, pudiera partirse con la explicación que con relación al
sistema nervioso, ha tenido oportunidad Bayona (2012), de exponer lo siguiente:
Desde el punto de vista anatómico, el sistema nervioso está compuesto tanto por el sistema
nervioso central (SNC), constituido por el cerebro y el cordón espinal; como por el sistema
nervioso periférico (SNP), formado por los nervios craneales y espinales, y por los
ganglios periféricos. El sistema nervioso, se origina de la capa germinal ectodérmica, esta
misma da lugar a las células de la cresta neural (CCN), que contribuyen con la formación
del SNP, células de Schwann, algunas neuronas, células gliales y sistema nervioso
simpático y parasimpático; igualmente da origen al neuroectodermo, que a su vez da lugar
al tubo neural generador del SNC, cerebro, médula espinal, algunas neuronas,
oligodendrocitos, astrocitos y motoneuronas, al mismo tiempo, es donde se origina el
ectodermo anterior a la placa neural o ectodermo no neural, de allí surgen las placodas
craneales, las cuales forman los órganos sensoriales especializados y los ganglios de
algunos pares craneales. Para describir la formación del sistema nervioso central, vale
reconocer las diferentes etapas clave como: la gastrulación, la neuralización y el
establecimiento de las vesículas primarias y secundarias. (p. 126)
Por otro lado, conviene tener presente en qué consiste la neurociencia, misma que atiende el
estudio de los fenómenos con origen en el sistema nervioso, los vínculos o nexos compartidos
por los elementos que integran su estructura y funcionamiento, desarrollo ontogenético y
filogenético, bioquímica, farmacología y patología. Así también, se ocupa de auscultar los
anclajes, donde se apoyan los procesos cognoscitivos y conductuales. Es importante resaltar que
las neurociencias, sirven de sustento a otras ciencias, disciplinas y subdisciplinas, entre las que se
cuenta de forma relevante y especial a la psicología, pues esto permite comprender el modo en el
que se desarrollan los procesos psíquicos a nivel superior.
Del mismo modo, las neurociencias procuran explicar a los interesados, estudiosos,
investigadores y expertos en las ciencias médicas, el funcionamiento de las neuronas, así como
en qué sentido o de qué modo, estas se ven impactadas por factores de orden externo, todo lo
cual da origen a los patrones de conducta reconocidos hasta entonces. Igualmente, conviene
aclarar que las neurociencias, estudian a profundidad las teorías y hallazgos clínicos, donde se
exponen los vínculos o nexos, que comparten la actividad cerebral con la psique y el consecuente
comportamiento demostrado por cada paciente, destacando así la relación entre los procesos
neurológicos, biológicos y psíquicos con los esquemas comportamentales observados. Con
relación a ello, vale tener en cuenta aquello que Velásquez et al., (como se citó en Arboccó,
2016, p. 329), han tenido oportunidad de aportar que
Paul MacLean (1913-2007), famoso neurólogo estadounidense, notició del cerebro triuno,
conformado por el cerebro reptil, que regula los elementos básicos de supervivencia; el
cerebro paleomamífero, que comprende el sistema límbico y resultado de ello son las
experiencias emocionales, y el cerebro neomamífero, la neocorteza que nos permite la
interpretación de lo acontecido y la toma de decisiones pensadas. A diferencia de la gran
mayoría de los mamíferos inferiores, el ser humano tiene los tres. La teoría del cerebro
triuno, concibe la persona como un ser, constituido por múltiples capacidades
interconectadas y complementarias; de allí su carácter integral y holístico, que permite
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explicar el comportamiento humano desde una perspectiva más integrada, donde el pensar,
sentir y actuar, se compenetran en un todo que influye en el desempeño del individuo, tanto
en lo personal y laboral como en lo profesional y social.
Por su parte, los expertos Rico & Vega (2018), afirman que “el sistema inmunitario contribuye a
mantener la integridad del individuo, eliminando elementos extraños o agentes infecciosos. Esta
función la realiza mediante dos tipos de respuesta, la innata y la adaptativa” (p. 161). Resulta
fundamental, reconocer que este cumple una función defensiva, cuando los gérmenes, bacterias o
virus que ingresan al cuerpo humano, luego de multiplicarse dan lugar a las enfermedades que
socavan la salud del paciente. En ese mismo sentido conviene tener en cuenta a Matta (2011),
quien ha referido que “el sistema inmunológico está constituido por órganos, células y sus
productos. Los órganos se han definido como primarios, aquellos donde se producen y maduran
células del sistema inmune, en el adulto: médula ósea y timo”(p. 178). Del mismo modo, en
opinión de Rico & Vega (2018), sucede que:
La inmunidad innata, constituye la primera línea de defensa del organismo contra el daño a
tejidos e infecciones microbianas. En ella participan varios tipos de barreras: mecanismos
como la fiebre y la tos, barreras anatómicas que incluyen diversas estructuras y
numerosas células como neutrófilos, macrófagos, natural killer (NK), dendríticas,
endoteliales, epiteliales y barreras químicas y fisiológicas, que incluyen moléculas como
lisozima, defensinas, complemento, proteína C reactiva. La activación de estas células,
deriva en una cascada de procesos inflamatorios, que ayudan a contener una infección y a
promover la curación, recuperación y regreso a la homeostasis. Por otro lado, en la
inmunidad adaptativa, los linfocitos T o B responden a estímulos inflamatorios, citocinas y
principalmente a la presentación de antígenos, como consecuencia se activan, proliferan y
se diferencian. Esta respuesta es regulada por numerosas citocinas, entre otras,
proinflamatorias [IL-1, IL-6 y TNF], activadoras (IL-2, IFN-γ) y antiinflamatorias [IL-10,
factor de crecimiento transformante beta]. (p. 161)
Así pues, pudiera agregarse que el sistema endocrino (SE), comprende el conjunto
de órganos y tejidos, que desde el organismo segregan las hormonas que se liberan en la sangre;
mismas que regulan el funcionamiento de diferentes procesos biológicos que ocurren con el
cuerpo humano, en los que se cuenta el crecimiento, el metabolismo, el desarrollo de los órganos
sexuales y su funcionamiento, entre otros tantos, así como distintos aspectos de la conducta del
paciente. Este se ejecuta como una red de comunicación celular, que de acuerdo con cada
estímulo, libera las hormonas necesarias para atender y acompañar las funciones orgánicas, en
sinergia con el sistema nervioso central (SNC) y el sistema inmunitario (SI). Conviene destacar
que el eje neuroinmunoendocrino, regula las interrelaciones entre el SNC y el SE, así también las
que se instalen entre el SE y el SI, que cuenten con elementos estimulantes y reguladores
comunes, controlando que las funciones fisiológicas no se corrompan por exceso o por defecto.
Para autoras como Madrigal (2013), sucede que “el sistema nervioso central, sistema
neuroendocrino y el sistema inmune se comunican entre y comparten un mismo lenguaje
molecular: neurotransmisores, hormonas y citocinas; incluso se considera que existe una gran
analogía entre la estructura del sistema inmune y el sistema nervioso central” (p. 15). Así
entonces, se deja de manifiesto que el cuerpo humano, comprende un conglomerado de sistemas
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que de forma codependiente y correspectiva, dan cuenta del estado de salud integral del hombre.
Al respecto, Losada (2019), ha expuesto que difícilmente una única disciplina pueda evaluar la
salud humana con la complejidad que ello conlleva” (p. 82), lo cual deja de manifiesto que, en el
abordaje de los estudios del ser, independientemente de que este se lleve a cabo desde un
enfoque social, psíquico o biológico, conviene hacerlo desde la interdisciplinariedad y la
transdisciplinariedad, para lograr alcanzar mejores hallazgos y/o resultados.
Por su parte, Fors, Quesada & Peña (1999), explican que “las evidencias experimentales y
clínicas sugieren una relación funcional entre estrés, inmunidad y enfermedades” (p. 50).
Concatenado con ello, adquiere relevancia lo que Pérez, Moré, González & Alemán (2019), han
referido con relación al estudio integral de la salud humana, pues según ellos sucede que la
salud es un proceso de equilibrio complejo, sustentado sobre la base de factores biopsicosociales.
Así pues, resulta fácil entender que las enfermedades, afectan tanto el cuerpo como la mente,
bajo esta égida se diagnostican y tratan los pacientes” (p. 254). Ante lo descrito, se hace
necesario profundizar en lo que los expertos en ciencias médicas y sociales señalan como
estudios del ser, en opinión de Pérez (2018), ocurre que
Al iniciar la revisión teórica, se hace necesario mencionar contextos de abordaje
epistemológico que han ido marcando la ruta por donde debían intervenir los equipos de
salud; contextos que con los avances de la investigación han ido cambiando
drásticamente su manera de encarar la enfermedad, el estudio de sus distintas etiologías y
las posibilidades de diagnóstico y de tratamiento a partir de nuevos hallazgos
encontrados. (p. 137)
En ese sentido, conviene tener en cuenta la opinión de Cabrera et al. (2017), quienes afirman que
diversas investigaciones, muestran la estrecha relación entre el surgimiento y desarrollo de
enfermedades somáticas con determinadas alteraciones psicológicas, entre ellas el estrés, la
ansiedad y depresión” (p. 839). De allí, ha surgido la psiconeuroinmunología, como la ciencia
que se ocupa del estudio de tantas vinculaciones como pueda haber, entre la psicología del
hombre con el funcionamiento de su entidad corpórea. Es decir, con el transcurso de los años,
los investigadores y científicos se dieron por enterados, que resultaba necesario agrupar en una
sola área del conocimiento, diferentes fenómenos que aún cuando su origen fuese distinto,
convergían entre para su funcionamiento y ejecución de los procesos inherentes a mismos.
Por su parte, autores como Ramos et al. (2008), han referido que la psiconeuroinmunología, es
un campo científico interdisciplinar que estudia e investiga los mecanismos de interacción y
comunicación entre el cerebro [mente/conducta] y los sistemas responsables del mantenimiento
homeostático del organismo, los sistemas: nervioso [central y autónomo], inmunológico y
neuroendocrino” (p. 116). Al mismo tiempo, prosigue Pérez (2018), explicando que:
Si bien los primeros estudios surgen en la década de 1950 según lo reporta Fariñas, F.
(2017), el término Psiconeuroinmunología de acuerdo a Cabrera, Y., Alaín; R., López
González, E. & López Cabrera, E. (2017) nace en el año 1975, como resultado de un
experimento realizado en la Universidad de Rochester por el psicólogo Robert Ader y el
inmunólogo Nicholas Cohen. Ambos estudiaron el condicionamiento del sistema
inmunológico, lo que abrió la posibilidad de influir con técnicas psicológicas, para
potenciarlo, y que realice su acción más eficientemente contra virus, hongos, bacterias y
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células tumorales o, para inhibirlos en el caso de enfermedades autoinmunes o trasplantes
de órganos. Estos mismos autores reportan dos estudios, el primero en el que mencionan
a David Felten (1987), quien descubrió que una red de nervios llegaba a los vasos
sanguíneos y al sistema inmune. Dicho descubrimiento aportó las primeras pruebas de
cómo ocurre la interacción entre sistema nervioso y sistema inmune. El segundo estudio
hace referencia a la Psiconeuroinmunoendocrinología, cuyos principales representantes
Kielcolt y Glacer (2005), publican un trabajo donde exponen las potenciales
consecuencias de los estresores psicosociales en la salud. (p. 138)
A tenor de lo expuesto en el párrafo anterior, autoras como Madrigal (2013), plantean que:
“algunos neurotransmisores [dopamina, serotonina] han sido implicados en la expresión de
conductas propias de cada paciente, determinando así dimensiones específicas en cada
personalidad. Por ello, podemos relacionar la personalidad con la actividad inmunológica,
nerviosa, endocrina” (p. 17). Así pues, y con el sustento brindado por tantos planteamientos
teóricos indubitados, que no surgieron entre ayer y hoy, sino que abarcaron un periodo que fue
del año 1999 al 2019, es decir los últimos diez, de cincuenta años de estudios sobre
psiconeuroinmunología, logró concretarse un bosquejo acerca de la innegable relación, entre lo
generado por el sistema endocrino sobre la respuesta del sistema inmune, lo cual se refleja en el
estado de salud física del paciente e incluso impactan los esquemas del comportamiento, pues si
algún desorden o desequilibrio neuronal incide sobre el sistema endocrino, ello a su vez impacta
de forma desfavorable sobre el sistema inmune, deprimiéndole, dejando al paciente en un estado
de indefensión, ante agentes externos de naturaleza física, química, biológica, entre otras. Así
también, desencadena un conglomerado de procesos químicos en su organismo, que podrían
alterar su conducta habitual, llevándole de un perfil a otro sin que este pueda incluso percibirlo.
En opinión de Cabrera et al., (2017), sucede que en algunos casos, las manifestaciones
psicológicas negativas como ira, miedos, rencores, envidia y síntomas psíquicos como la
ansiedad, la depresión, angustia y en especial el estrés, pueden contribuir a que aparezcan o se
desarrollen diversas enfermedades somáticas” (p. 840). Ciertamente, los esquemas de
pensamiento negativo, que sin lugar a dudas comparten origen con los positivos en la psique del
paciente, ejercen gran impacto en la respuesta neurológica y endocrina. En tal sentido, puede
incluso plantearse que según el arco ideático de cada persona, tendrá ajuste el umbral emocional,
mismo que incide en el comportamiento de algunos órganos o sistemas, como el endocrino y a su
vez el inmune, en consecuencia, todas estas ideas que vayan de un lugar luminoso a otro más
oscuro del razonamiento, serían las bases que determinen el flujo de los procesos de salud-
enfermedad en cada persona, todo lo cual pudiera ser más contundente si se trata de un paciente
con alguna morbilidad o cuadro clínico previo.
En ese sentido, y conforme a lo descrito en este segmento, cobra importancia lo que el mismo
Solomon (2001), en su momento expuso: “La Psiconeuroinmunología, está disolviendo los
dualismos mente-cuerpo, cuerpo-ambiente e individuo-población (p. 15). Porque luego de
cincuenta años de estudios e investigaciones, los expertos en inmunología, endocrinología,
dermatología, cardiología, neurología, psiquiatría, psicología, enfermería, y terapia física, han
coincidido en que los esquemas de pensamiento y comportamiento, inciden de forma neurálgica
en los procesos de recuperación biológica, siempre que se acompañen de forma efectiva con la
terapia farmacológica indicada y que el paciente se muestre consecuente a las indicaciones de
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cada especialista. En ello, encontró lugar la psiconeuroinmunoendocrinología, que va más allá
de un área exclusiva de estudio, pues tal como lo plantean Cabrera et al., (2017), sucede que:
“Esta reviste un campo de la ciencia que hace integración entre los aspectos psicológicos, la
respuesta cerebral y la actividad del sistema inmunológico y endocrino, lo que constituye un
tema científico de gran relevancia e importancia” (p. 847).
Finalmente, es preciso tener en cuenta que al hablar de psiconeuroinmunoendocrinología, se
abordan de forma neurálgica los vínculos entre las neurociencias, las ciencias sociales y las
ciencias médicas, por lo tanto, no tiene sentido ignorar los preceptos que cada una de estas ha
establecido con anterioridad, simplemente conviene concatenar los hallazgos y/o resultados
emergentes, con aquellos que hayan sido brindados por los especialistas, en cada una de las
ramas de la ciencia que tenga a bien recurrir el interesado, no a manera de repaso, sino con el
firme propósito de extender y prolongar su campo de estudio, en la transdisciplinariedad que
revista cada fenómeno, evento o proceso abordado. Al respecto, Solomon (2001), ha referido lo
siguiente: “Por su singularidad, la psiconeuroinmunología, es un puente para disciplinas
tradicionales como la psiquiatría, la psicología, la neurología, la endocrinología, la inmunología,
las neurociencias, la medicina interna, incluyendo también la cirugía [cicatrización de heridas]”
(p. 02). Del mismo modo, continúa Pérez (2018), explicando que
Existen en la actualidad aportes específicos desde el ámbito de la Psicología Cognitiva y
de la Salud (…) entre estos está la Terapia Cognitivo Comportamental, centrada en el
Mindfulness o Atención Plena, una alternativa para que los pacientes, como resultado de
la intervención, puedan manejar conscientemente sus niveles de estrés, generados por la
presencia de la enfermedad y las problemáticas psicosociales que surgen
consecuentemente y, por los tipos de diagnóstico y tratamiento a los que son expuestos y
de esta forma prevenir que el sistema inmunológico se vea afectado de manera recurrente.
(p. 141)
Componente metodal
Según Ruiz & Bernal (2014), “la investigación documental, es un proceso enfocado en la
búsqueda, recopilación, análisis, critica e interpretación de datos secundarios, es decir, los
obtenidos y registrados por otros investigadores en fuentes documentales: impresas,
audiovisuales o electrónicas” (p. 04). Tal es el caso del presente manuscrito, donde se socializan
los hallazgos generados, con el abordaje investigativo a la psiconeuroinmunología, tras la
culminación de una investigación documental; amparada en el enfoque humanista de las ciencias
médicas y sociales. Es preciso dejar claro, que tanto el diseño documental como el método
hermenéutico-dialéctico, fueron aprovechados en la elaboración del presente artículo.
Igualmente, se debe tener en cuenta, que la totalidad de la carga documental, sobre la cual se
cierne el estudio del que se desprende este extenso, fue de naturaleza científica, investigativa,
literaria y doctrinal.
Para Martins & Palella (2012), el diseño documental reviste un proceso basado en la búsqueda,
recuperación, análisis, crítica e interpretación de datos obtenidos y cuyo registro reposa en un
conglomerado de formas de archivos documentales. En ello, vale destacar que tal diseño de
investigación, permite generar aportes a las ciencias desde la episteme. Sin embargo, no debe
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confundirse a la investigación documental, con los diferentes procesos de documentación o
revisión bibliográfica en la investigación, pues los mismos son momentos ineludibles de
cualquier estudio, en cualquier área del conocimiento científico. Por otro lado, se debe recalcar
que el análisis, interpretación y crítica, que se genere con apoyo a determinados contenidos,
puede ser incluso una forma metodológica del tratamiento a un fenómeno o categoría de estudio,
sobre todo si se trata de alguno que atienda al comportamiento humano, tal es el caso del método
hermenéutico-dialéctico. Con atención a ello, Gurdián (2007), ha planteado lo siguiente:
El método hermenéutico-dialéctico, es el método que utiliza en todo momento de una
forma -consciente o inconsciente- toda investigadora y todo investigador, ya que la mente
humana es por naturaleza, interpretativa, lo que equivale a decir que es hermenéutica:
observa algo y le busca significado. (p. 148)
En ese sentido, puede expresarse que ante las características de los contenidos tratados en este
estudio, el método hermenéutico-dialéctico, se erigió como el más indicado, teniendo en cuenta
que los investigadores, se decantaron de manera natural por dar tratamiento reflexivo y crítico a
tales preceptos. Así pues, de forma clara se deja por establecido que el presente extenso, es la
concertación de los hallazgos logrados, durante el proceso investigativo en su fase documentaria,
y en consecuencia, comprende la obra escrita, que da cuenta de lo que hasta ese momento del
procedimiento indagatorio fuera alcanzado por sus autores.
Entre tanto, configura al mismo tiempo una investigación documental y por ende presenta un
constructo teórico, el cual como cuerpo escrito, reúne la postura gnoseológica de los autores, que
fueron seleccionados por su obra académica, como antecedente científico indubitado; lo cual
permitió generar una propuesta original, que no solo expone teorías previas, también facilitó la
profundización en la temática seleccionada. Al respecto Arias (2012), coincide con los demás
autores referidos, al decir que la investigación documental, es un proceso basado en la
indagatoria, recuperación, abordaje e interpretación de los resultados o hallazgos logrados por
otros investigadores, reforzando así la naturaleza de la presente propuesta investigativa.
Así entonces, para la elaboración de este artículo, fueron aprovechados algunos archivos de tipo
escrito, corte documental y formato digital, que por su carácter científico, tránsdisciplinario,
filosófico y humanista; favorecieron el desarrollo del estudio documental relativo a la
psiconeuroinmunología. Al respecto, Guevara (2016), ha referido que en los estudios
documentales, las unidades de análisis son las investigaciones desarrolladas en universidades y
centros de investigación” (p. 174). En ese sentido, cabe destacar que la batería documental
congregada por los investigadores, para que sirviera de sustento teórico a sus laudos arbitrales
finales, estuvo conformada por archivos demostrativos del conocimiento generado, por
investigaciones formales ya concluidas, cuyos resultados o hallazgos son de carácter indubitado,
de hecho, la gran mayoría de los documentos intervenidos por los investigadores en este estudio,
son artículos científicos, publicados por plataformas de alcance internacional.
Por ello, resulta fundamental dejar claro que en la elaboración de la presente investigación, de
acuerdo con sus autores, los artículos científicos representaron la primera y mejor fuente del
conocimiento verdadero, pues en ellos se socializan los resultados y/o hallazgos investigativos,
generados por otros científicos, estudiosos e interesados en el estudio de fenómenos relacionados
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a la psiconeuroinmunoendocrinología y otras áreas afines, que con anterioridad, tuvieron la
oportunidad de dar tratamiento a la temática referida en este estudio y que por su valor
académico y originalidad, fue ineludible tenerles en cuenta para la elaboración del extenso en
cuestión. Al mismo tiempo, viene bien dejar por establecido que en tales archivos, seleccionados
por los investigadores, se ofrece el enfoque transdisciplinario que los versados en la temática,
dieron en su abordaje al fenómeno. Por su parte, y con relación a lo planteado, Fernández (2002),
opina que:
Desde el momento en que no todos los fenómenos sociales son susceptibles de ser
observados en el tiempo de su ocurrencia y, dadas las dificultades actuales para su
completa y correcta transmisión por la vía oral, cobran importancia los documentos
escritos por su capacidad de convertirse en registros históricos a los que se puede acudir
con relativa facilidad para la investigación de determinados aspectos de la sociedad. (p. 35)
Según Fernández (2002), sucede que las unidades de análisis, son los segmentos que interesa
investigar del contenido de los mensajes escritos, susceptibles posteriormente de ser expresados
y desglosados en categorías y subcategorías” (p. 38). Sin embargo, se debe advertir que esta
investigación además de ser documental, se apoyó en el paradigma postpositivista, y como tal, se
sirvió de datos e información de naturaleza cualitativa para su concreción; es muy importante
tener en cuenta que los estudios que utilizan datos de tipo cualitativo, emplean métodos de
recolección que difieren de aquellos aprovechados en estudios cuantitativos; entre estos se
destacan: la observación, la entrevista en profundidad y la revisión de documentos o lectura de
textos” (Gallardo, 2017, p.74), tal cual ocurrió en este estudio, a manera de aclaratoria, para
quienes se pregunten de forma retórica, ¿Por qué seleccionar el método hermenéutico-dialéctico
para analizar y reflexionar sobre la psiconeuroinmunoendocrinología?.
Entre tanto, con relación a la técnica metodológica aplicada en el presente estudio, inicialmente
conviene tener en cuenta a Guevara (2016), quien apuntó lo siguiente: Las técnicas son
elementos clave en el desarrollo de la investigación, porque permiten el acercamiento a la
realidad documental y suponen una naturaleza epistemológica del objeto de estudio” (p. 177).
Así, pues es necesario dejar claro que durante la fase hermenéutica, los archivos seleccionados
para la elaboración de este artículo, fueron intervenidos con la aplicación de métodos/técnicas
de carácter documental y bibliográfico, lo cual permitió generar y ofrecer laudos epistémicos
atinentes a la psiconeuroinmunología con impacto en la recuperación física; cuestión que logró
abordarse a través de la labor heurística indicada y efectiva, que permitió a los investigadores
hacerse con un bagaje documental seleccionado, propicio, suficiente y neurálgico, que
finalmente facilitó la terminación de la presente investigación.
Así pues, quizás no esté de más decir que la técnica aplicada en este estudio, no fue otra que la
documentación, también conocida como técnica documental. Al respecto, Guevara (2016), ha
expuesto que la misma “permite la selección de información, para explicar las teorías que
sustentan el estudio de los fenómenos y procesos” (p. 177). Resulta necesario tener en cuenta que
la investigación documental, configura un modelo de investigación, donde se presentan
contenidos vinculados a la literatura científica y académica, lograda con el desarrollo y
completación de procesos investigativos previos, referidos a un fenómeno determinado. Es decir,
que este estudio, donde se abordó a la psiconeuroinmunología desde el enfoque interpretativo,
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no surgió de la nada o de meras y llanas elucubraciones desde la narrativa de los investigadores,
no, se desprende de numerosas investigaciones formales, que previamente fueron elaboradas por
otros investigadores, interesados en la profundización de un fenómeno, que aún cuando tiene
más de cinco décadas de abordaje científico, cuenta con distintos detractores desde diversas áreas
de la investigación académica. Respecto a ello, debe reconocerse que:
Los estudios documentales se desarrollan a través del proceso reflexivo y la reconstitución
teórica, para llegar a la síntesis del conocimiento y a la comprensión del fenómeno en
estudio. El establecimiento de la similitud o cercanía de las evidencias es posible gracias al
acto de reconstituir recopilar y criticar lo ya establecido; los estados del arte integran los
diferentes métodos a través de la investigación documental, la cual a su vez analiza
temáticas en períodos de tiempo determinados. (Medina, 2011, p. 39).
Ante lo expuesto, queda claro que la cnica de investigación documental, fue seleccionada por
los investigadores para el presente estudio, con el propósito de aprovechar al máximo los
contenidos, que reposaban en la batería documental referida al final del extenso, por tratarse de
la forma metodológica más efectiva, ante la naturaleza de tal investigación y por qué no decirlo,
el tipo de documentos escogidos para tal fin. Con respecto a esto, Guevara (2016), ha explicado
lo siguiente: “La documentación, hace una revisión no solo de textos editados, sino también de
experiencias investigativas inéditas que han abordado el objeto de estudio” (p. 171), cuestión
que pudo lograrse y de lo que se deja constancia en los contenidos acá expuestos.
Indistintamente, en el presente estudio fueron aplicados como instrumentos investigativos la
hermenéutica crítica y el círculo hermenéutico, los cuales resultaron de gran apoyo, teniendo en
cuenta el tipo de carga documental que fue manejada por los investigadores; así como también,
los demás elementos metodológicos presentes, y que ya han sido descritos en los párrafos
anteriores. Por ello, la aplicación de estos en estudios vinculados a la medicina social, la
psicología social y muy especialmente a aquellos donde se profundice en la interacción con lugar
entre procesos psíquicos y los sistemas nervioso, endocrino e inmune, así como la manera en que
estos logran integrarse, interrelacionarse y desencadenar los diferentes procesos de salud-
enfermedad, puede explicarse desde la perspectiva de algunos autores, como Guevara (2016),
quien ha referido lo siguiente:
La hermenéutica crítica se convierte en una herramienta esencial de la teoría crítica, que
sugiere que el conocimiento no es una simple reproducción conceptual de datos objetivos
de la realidad, sino una auténtica formación y constitución. Implica, además, una
comprensión de la situación histórico-cultural de la sociedad y conlleva una aspiración de
ser una fuerza transformadora de las múltiples y complejas realidades sociales. (p. 174)
Entre tanto, para que la intervención de los documentos seleccionados por los investigadores,
generasen hallazgos que fuesen de gran impacto, así como de interés para las ciencias humanas,
médicas y sociales; se tomó la decisión de combinar la hermenéutica crítica con el círculo
hermenéutico; a los fines de profundizar en el fenómeno abordado con la mayor objetividad e
imparcialidad posible, teniendo en cuenta que se trató de un estudio apoyado en el paradigma
cualitativo. Al respecto, Gurdián (2007), explica que los procesos de investigación cualitativa
son de naturaleza multicíclica o de desarrollo en espiral y obedecen a una modalidad de diseño
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semiestructurado y flexible” (p. 181). Cuestión que de hecho tuvo oportunidad, en la elaboración
de este trabajo investigativo.
Por ello, cuando se interviene en los procesos indagativos con apoyo a paradigma postpositivista,
es importante tener presente que en su gran mayoría, estos requieren de un análisis profundo que
se aleje de la parcialidad, donde el investigador simplemente se decante por exaltar los hallazgos
más objetivos que haya concretado con su investigación. En ese orden de ideas, se erige como
verdaderamente útil el círculo hermenéutico, ya que favorece los procesos reflexivos desde el
arbitrio epistemológico:
El investigador utiliza el círculo hermenéutico en el estado del arte, proceso de análisis en
el que los intérpretes buscan la dinámica histórica y social que moldea la interpretación
textual, de ida y vuelta, es decir, estudia las partes en relación con el todo y el todo en
relación con las partes. (Denzin & Lincoln, como se citó en Guevara, 2016).
Así entonces, para la completación del manuscrito en cuestión, se cumplieron dos fases, en las
que fue dividida la labor indagativa, primeramente se llevó a cabo lo que comprendió el
momento heurístico: este, entre otras tantas acciones, consistió en la búsqueda de diferentes
fuentes bibliográficas en idioma español principalmente. Para lograrlo, se indagó en diferentes
repositorios digitales, donde se cuentan: Latindex, Redalyc, Dialnet, REDIB, en tales buscadores
se insertaron como criterios de búsqueda: psiconeuroinmunoendocrinología,
psiconeuroinmunología, imaginación guiada y neurociencias.
Igualmente, vale destacar que entre los criterios de inclusión, para la elección de cada una de las
fuentes aprovechadas, se tuvo en cuenta su riqueza académica, la versatilidad con la que se
abordó la temática, la profundidad con la que se llevó a cabo el estudio del pensamiento y su
impacto en la entidad corporal, el análisis interdisciplinario que se le dio a la relación mente-
cuerpo, las diferentes aristas a las que dieron lugar sus hallazgos finales, su extensión, la
parsimonia del discurso, el humanismo con el que fue reconocida la psiconeuroinmunología
como área del conocimiento científico, así también la integridad y transdisciplinariedad, con la
que fueron tratadas cada una de las categorías elegidas por los investigadores y que sin ir muy
lejos dieron cuenta desde el primer momento sobre la psiconeuroinmunología, ajustándose al
interés de este estudio de forma propicia y frugal.
Del mismo modo, entre los criterios de discriminación del material, que desde el primer
momento fue recogido por los investigadores, se tuvo en cuenta que entre los mismos apenas si
se hicieron sutiles acercamientos a la psiconeuroinmunología, pues sus autores se ocuparon por
profundizar, en el enfoque biológico de la salud y la enfermedad en general, acomo en el
estudio del cuerpo humano en su entidad física, desde el funcionamiento e interacción de los
sistemas nervioso-inmune-endocrino, cuestión que aunque no carece de importancia y relevancia
científica, académica, no se cohesionaba con el interés máximo del presente estudio, pues en este
caso, vale aclarar, se procuró generar respuesta a los cuestionamientos relativos a los vínculos
entre la mente y el cuerpo. Es decir, que todas aquellas fuentes que se alejaron del propósito
holístico e integrativo de este artículo, fueron discriminadas no porque carecieran de valor, sino
porque simplemente, no dieron interés al impacto que en la recuperación física ha generado la
fuerza del espíritu a través del alma.
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En ese mismo orden, los investigadores procuraron consultar diferentes documentos, logrando
reunir más de 69 obras, entre las que se contaron, libros, artículos científicos y trabajos de
grado, postgrado y doctorado, de donde se seleccionaron los 37 títulos que finalmente fueron
referidos en el extenso, mismos donde se documentaron eventos ocurridos entre el año 1995 al
2019. Lo que para Méndez (2017), se trata de el momento heurístico, el cual se caracteriza por
la indagación y la búsqueda de la información” (p. 134). Igualmente, puede afirmarse lo
siguiente: “La fase heurística, permite visualizar las etapas y acciones pertinentes, con el
desarrollo de la fase hermenéutica; erigiéndose como guía que se estructura a través de
protocolos de búsqueda y revisión de fuentes de información" (Barboza et al., 2013, p. 92).
Resulta preciso tener presente, aquello que desde su experiencia como investigadores, Gómez,
Galeano & Jaramillo (2015), han expuesto sobre el procedimiento investigativo en su fase
documental, la que palabras más, palabras menos se trata de lo siguiente:
Se accede a los textos para su lectura, revisión y copiado textual de la información
requerida según las categorías analíticas. (…) El plan de análisis consiste en dos lecturas:
una lineal, que exige la revisión consecutiva de la información, obtenida en las fuentes
bibliográficas, y otra transversal, que permitió la comparación de las fuentes a partir de las
categorías aplicadas, para identificar las repeticiones, vacíos, confirmaciones,
ampliaciones, falencias, así como la calidad y cualidad de la información sobre el objeto de
investigación. (p. 426)
Por otro lado, los investigadores se avocaron por completar la segunda fase, reconocida como el
momento hermenéutico: donde se ocuparon por auscultar y profundizar en los contenidos
seleccionados durante la fase anterior, para así definir y hacerse con los recursos documentales,
cognitivos, suficientes e idóneos, con los que finalmente generar un constructo de interés
científico. Al respecto
El momento hermenéutico, es donde de manera rigurosa y profunda se desarrolla la
comprensión de cada uno de los estudios analizados, en ello se emplea un diseño
cualitativo, con un acercamiento de investigación documental, permitiendo hacer el rastreo
en los diferentes documentos sobre las categorías centrales, desde cuatro elementos clave:
los objetivos, la metodología, los resultados y análisis y las conclusiones. (Méndez, 2017,
p. 134).
Resultados y Discusión
Psiconeuroinmunoendocrinología: Sanación que va de lo espiritual a lo físico a través del
alma con la transformación del pensamiento humano
El poder de la imaginación resulta inconmensurable, puede hacerte pensar que estás enfermo
cuando no lo estás, puede hacerte creer que experimentas algún malestar físico, cuando no hay
motivos reales que lo hayan generado, puede hacerte dudar incluso de tu estado de salud física, si
permites que alguna opinión, juicio, afirmación o la innecesaria sugerencia de terceros llegue a
tus oídos, en un momento de confusión, estrés o/y ansiedad. De allí, que se haya considerado
necesario, profundizar en el trasfondo de todo ello, y además auscultar entre las diversas
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disciplinas que den respuesta a escenarios como el descrito, desde un enfoque enteramente
científico, interdisciplinario, transdisciplinario, dialéctico e indubitado. Respecto a ello, viene
bien tener en cuenta a Losada (2017), quien ha referido que
El hombre como ser social siente, actúa, se nutre, se desarrolla, se enferma y crece en
sociedad. La consideración de lo social en ciencias médicas y psicológicas, y a la vez la
determinación social de la salud, es un tema que requiere un abordaje en profundidad,
dada la designación de hombre como ser biopsicosocial. (p. 74)
En tal sentido, al reconocer que el hombre es algo más que carne y hueso, se filtra más de una
idea relativa al ser intangible que hay en él, con tal escenario, tiene origen el interés por
identificar qué hay más allá de la entidad corpórea, e inclusive qué hay en la profundidad de lo
etéreo, dentro del mismo cuerpo humano, es decir, su mente. Sin embargo, además de encontrar
relevancia en el universo psíquico del ser humano, resulta también válido tener en cuenta que
dicha corporalidad, es impactada por factores de índole diversa y que generalmente tienden a
surgir del exterior, advirtiendo que el homo sapiens, se caracteriza por ser más complejo que
cualquier otra especie y tiende a ser semigregario, es decir, algunos de sus impulsos y
necesidades son sociales y otras pueden ser satisfechas en solitario; con relación a ello, el mismo
Losada (2017), ha explicado lo siguiente:
Teniendo en cuenta que el hombre se configura como un ser biopsicosocial, se realizaron
diversos intentos inclusivos de aunar estas disciplinas, a través de la medicina social, la
sociología médica, la higiene social, la psicosociología, la psicología social, la
epidemiología social, la salud pública, la medicina colectiva y la sociobiología. (p. 74)
En ese orden de ideas, puede reconocerse como desde hace varias décadas las ciencias humanas
y las médicas se han ido diversificando en distintas ramas, apuntando fundamentalmente hacia lo
social. Sin embargo, aunque esto resultó beneficioso hasta cierto momento, los avances
expuestos por tantas áreas del conocimiento, no lograron dar respuesta a los eventos, procesos y
fenómenos relacionados con la psique del hombre y la influencia que esta ejerce sobre su entidad
corpórea. También es conveniente otorgar cierta relevancia a Páramo (2012), quien ha planteado
que “Dualismo cuerpo-alma ha sido una cuestión eternamente pendiente en la antropología
filosófica. Desde que Platón dijera, en el Fedón, que el alma quedaba atrapada en un cuerpo” (p.
563). De allí, que desde siempre, por así decirlo, se ha tenido en cuenta al alma, como elemento
de sustancial y fundamental importancia en la comprensión del ser, el estudio del pensamiento
humano y por qué no, su respuesta inmunológica ante factores biopsicosociales, de impacto
sobre la salud física, lo que orienta las neas del conocimiento, hacia la propuesta donde el alma
influye en el bienestar integral del paciente, así como de su recuperación física si fuese el caso.
Por su parte, Losada (2017), expone que
Así entonces la sociopsiconeuroinmunoendocrinología podría ubicarse en el marco de la
sociología de la salud, donde se condensa el aporte social en la salud y la enfermedad,
como rama de las ciencias sociológicas, donde se postula que el paradigma neurocientífico
predominante en este siglo, puede ser incluido con las diversas disciplinas y analizarse
desde una perspectiva sociológica de la salud. (p. 74)
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Entre tanto, no se debe dejar de lado hechos tan ciertos como que el hombre es un ser social,
vive, crece, se reproduce, enferma y muere en sociedad” (Losada, 2017, p. 74); en ese sentido, se
reconoce al homo sapiens como una figura semigregaria, integrativa, que pertenece a mismo y
a su entorno, por lo que se vincula a este de forma tal, que cualquier cosa que ocurra en su
contexto, pueda influir en su esquema de pensamiento y comportamiento. Igualmente, es preciso
reconocer contenidos vinculados a la figura del hombre: el alma, que a pesar de evocar el
espectro teológico, no discrepa, ni se distancia mucho del plano terrenal, tanto por su conexión
con este, como por el impacto que en el mismo ostenta, en lo que a ello respecta, Del Águila
(2015), esgrime lo siguiente: “Comenzando por un análisis de la naturaleza del alma como
sustancia espiritual, ésta, ante su naturaleza indefinida, no puede comenzar a existir sin el
cuerpo”(p. 38).
En ese sentido, es Páramo (2012), quien continúa refiriendo que el alma en la doctrina de
Aristóteles, es inseparable del cuerpo, esto es lo más relevante. No existe el alma si no existe el
cuerpo” (p. 569). Más allá de ello, conviene reconocer cierto aspecto dogmático al respecto,
como el expuesto por Riveros (2014), el que explica, que para comprender la importancia del
alma en los estudios del ser, es necesario tener presente que la aspiración es trascender las
dicotomías del pasado: sujeto-objeto, sujeto y contexto, razón y emoción, razón e intuición,
razón e inconsciente, mente y cuerpo, cuerpo y espíritu(p. 143). En ese orden, algunos autores
comparten la idea de la profundidad del ser humano, como constructo integral, y se abocan por
auscultarle de tal manera; así también, Riveros (2014), refiere necesario recalcar lo siguiente:
“Concebirle al hombre como una sola unidad con su ambiente, tener presente que es también una
unidad en misma, es decir, biológicos y espirituales a la vez, estéticos y primitivos a la vez,
proactivos y reactivos a la vez” (p. 143).
Aún así, desde su experiencia De la Maza (2015), ha compartido lo siguiente: “En el
pensamiento de Hegel y Edith Stein, el espíritu define esencialmente al ser humano” (p. 271),
como la energía y la fuerza intangible que mueve al cuerpo, es así como se reconoce al espíritu,
elemento intangible, inherente a la figura del hombre; no obstante ¿Qué hay del alma, con
relación a la sanidad y enfermedad del ser humano?, con respecto a ello, es el autor ramo
(2012), quien se ha aventurado a afirmar que “el médico, historiador, filósofo Pedro Laín
Entralgo, no fue el primer pensador en la historia de la filosofía, que abogó por una tesis
antropológica antidualista. Ya Aristóteles pudo haber insinuado que cuerpo y alma son una y la
misma cosa”, por así decirlo, resulta más conveniente distinguir y comprender, que en los
estudios del ser y todo lo que de este se desprende, debe abordarse al hombre desde el holismo,
con apoyo a la triada: Alma + Cuerpo + Espíritu, como una misma cuestión.
A tenor de lo anterior, puede decirse que aquello que ocurre con el cuerpo tiene origen en el alma
y viceversa, porque desde el enfoque socioantropológico, se trata de lo mismo, son indivisibles,
cuerpo y alma, alma y cuerpo, pudiera pensarse que el alma, es el oasis donde el espíritu es la
expresión de la energía vital, y así mismo se conjugan dentro de la entidad corpórea. Por ello, es
de entender que en la universalidad del conocimiento, el hombre se eleva como figura
trascendental en el pensamiento filosófico, en la interpretación de su relación con otros
elementos del entorno donde sea contextualizado y como recipiente corpóreo donde alma y
espíritu precisamente eso… reposan.
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Así pues, dicha vinculación e indivisibilidad necesaria, comprende también parte del estudio
desarrollado por la sociología de la salud. He allí, la oportunidad para los investigadores y
expertos en las distintas disciplinas y subdisciplinas, donde reconocer los nexos entre cada
patología física y el pensamiento, las emociones o sentimientos, procurando escenarios en
concierto con las ciencias humanas, médicas y sociales, en los cuales la tríada: Alma + Cuerpo +
Espíritu, se eleva como objeto de estudio transdisciplinario. Lo anterior, se relaciona con la
temática abordada con este artículo, teniendo claro que la psiconeuroinmunoendocrinología,
estudia la interacción entre los procesos psíquicos y los sistemas nervioso, endocrino e inmune y,
de forma integradora, las interrelaciones del proceso salud-enfermedad” (Fernández, Raad,
Góngora & Aponte, 2018, p. 7).
Entre tanto, la tríada: Alma + Cuerpo + Espíritu, se eleva como fenómeno transdisciplinario, que
se prolonga más allá de lo teleológico, pues al reconocerse que alma y espíritu son elementos
inherentes, a la entidad corpórea de lo que se reconoce como ser humano, se deja por establecido
que deben ser considerados objeto de observación, análisis e interpretación para los estudios del
ser. De allí, que diferentes investigadores se han ocupado por indagar y distinguir de qué forma
alma + cuerpo + espíritu se relacionan entre sí, al punto de influir en el esquema de pensamiento
y el funcionamiento de los sistemas nervioso + inmune + endocrino en el hombre, cuestión que
no sólo resulta edificante para las investigaciones que aborten el espectro psicosocial, también en
aquellas que se relacionen con la salud-enfermedad de la persona, procurando elevar laudos
epistémicos que expliquen cómo se desarrollan tales procesos. Autores como Fors, Quesada &
Peña (1999), han expuesto que la curación del hombre, no depende solamente de la
administración de drogas con algún efecto terapéutico, sino de una terapia capaz de abarcar todos
los factores que pueden desencadenar la enfermedad” (p. 49).
En ese orden de ideas, conviene reconocer que lo anterior, deja claro que algunas patologías con
espectro biologicista, pueden tener un origen que se distiende hacia el plano psicológico y
espiritual, de hecho aún cuando su raíz sea completamente biológica, puede compartir nexos
psíquicos, que hayan podido incidir tanto en la mejoría como peoría del cuadro. Al mismo tenor,
es Losada (2019), quien una década después insiste en ello, al afirmar que el interés de la
sociología y otras ciencias sociales en los procesos de salud es de particular importancia, así
como la participación de estas profesiones en equipos transdisciplinarios en ámbitos
hospitalarios y en programas de salud” (p. 90). En ese sentido, emerge la
sociopsiconeuroinmunoendocrinología, para exponer desde la episteme tales o cuales son los
vínculos, entre las patologías biológicas reconocidas hasta entonces y la influencia quela mente
ostenta en la entidad corpórea.
Por su parte, expertos como Pérez et al., (2019), refieren que los sistemas nervioso,
inmunológico y endocrino están interconectados. Así, ante un detonante, el organismo responde
con estimulación del eje hipotálamo hipofisiario, ello genera producción de un gran número de
mediadores como hormonas, neurotransmisores, quimioquinas, neuropéptidos, citoquinas, entre
otros aspectos” (p. 257). Lo anterior, comprende un complejo sistema donde se desarrollan
diferentes procesos endocrinos, con impacto tanto en el sistema inmune como nervioso, es por
ello, que algunos expertos consideran la necesidad de estudiar dicha triada, desde un enfoque
integral, lo cual coincide con la opinión de Cabrera et al., (2017), quienes han expresado lo
siguiente: “La mayoría de los neurocientíficos actualmente consideran que la mente, es un
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fenómeno producido por el funcionamiento del cuerpo [especialmente el sistema nervioso] y de
su interacción con el ambiente” (p. 841). Respecto a ello, Solomon (2001), explicado que:
La psiconeuroinmunología [PNI] no sólo debe ayudar a entender la patofisiología y la
psicofisiología de la enfermedad en el sentido de más de un sistema de orientación
teórica, sino que debe valorar también la relación médico paciente y el propio rol del
paciente en la superación de la enfermedad y mantenimiento de la salud. Así, la
psiconeuroinmunología provee una base científica para la práctica de la medicina
humanística. (p. 16)
En ese sentido, resulta preciso tener presente que en la práctica médica es posible encontrar
múltiples ejemplos, de cómo operan las interrelaciones entre los tres sistemas y como esto puede
trascender a la esfera psicológica y conductual de los pacientes” (Cabrera et al., 2017, p. 845),
porque muchas veces un padecimiento físico pudo tener origen en el pensamiento, o alguna idea
recurrente en la que el paciente se imaginó enfermo, y comenzó por si mismo a manifestar en su
entidad corpórea, algunos síntomas relacionados con la enfermedad, que el mismo concibió de
manera ideática; respecto a ello, Solomon (2001), explicó lo siguiente: “El conocimiento
somático es semejante a la visión psicológica (…). Los pacientes pueden comprender que el
cuerpo que él o ella presentan para el tratamiento, es un cuerpo integrado mental/somático, de
experiencia significativa, y es influenciado por su propia sensibilidad” (p. 15).
Por otra parte, es preciso tener en cuenta aquello que con relación al alma y su impacto en el
cuerpo físico, ha podido expresar Parent (2007), quien en su momento tuvo la oportunidad de
acotar lo siguiente: “El alma no es una sustancia localizable en un cuerpo: no puede decirse que
existe algún lugar donde ésta tenga sede (…). Sin embargo, lo psíquico, que podría ser
característico de lo que produce el alma, coincide con la vida”. De allí, que resulte relevante y
necesario comprender de qué forma ésta entidad abstracta habita en el organismo humano, si
realmente existe, si tiene alguna influencia sobre la entidad corpórea, o sólo es una suerte de
delirio filosófico romántico del siglo XIX. Así pues, conviene reconocer a nivel
corporal…¿Cuales son los alcances del alma y como aún desde lo intangible ejerce cierto
control?. Con relación a ello, Páramo (2012), explica que
Entre las contribuciones más originales y de lo más infrecuente en la historia del
pensamiento- de Laín Entralgo, se cuenta a la ruptura entre lo que dentro de la tradición
antropológica-filosófica se ha tenido como cuerpo y alma. René Descartes (1596-1650),
afirmaba que éstos se conectaban en la glándula pineal. (p. 563)
Igualmente, puede exaltarse que desde la episteme, se ha reconocido el valor y relevancia del
alma como objeto de estudio; durante siglos filósofos y pensadores de todos los tiempos, así
como expertos y versados en numerosos fenómenos antropológicos, se han decantado por
atender al alma como categoría de interés académico, científico e investigativo. Desde su
experiencia, autores como Giménez & Fernández (2018), afirman que: “Cuerpo, psiquis y alma,
no solo forman parte de la unidad de la persona, sino que están relacionados a través de vasos
comunicantes que hacen circular sentimientos, enfermedades y malestares entre los distintos
niveles” (p. 165). En ese sentido, es importante para quien esté interesado en estas tramas
psíquicas, como paisaje al fondo de las enfermedades físicas o mentales; indagar en el origen de
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esta vinculación. Por ello, resulta necesario ahondar en temáticas, que den cuenta de tal relación
desde un enfoque científico, ejemplo de ello, son los estudios sobre la glándula pineal y su
impacto dinamizador sobre el organismo en el cuerpo humano. Desde su lugar, Stehle et al.,
Arias et al., Zhu et al., (como se citó en Roa & Del Sol, 2014), piensan lo siguiente:
La glándula pineal conocida también como cuerpo pineal, es un órgano endocrino impar
y de ubicación mediana. En el ser humano, presenta un peso que va de 100 a 200 mg y
mide de 5 a 8 mm de longitud y 3 a 5 mm de ancho. La glándula pineal en los mamíferos
es inervada por fibras simpáticas originadas en el sistema nervioso central; se trata de una
pequeña estructura, que en la gran mayoría de los vertebrados se encuentra ubicada en el
techo del diencéfalo, su principal función es regularlos ritmos circadianos (sueño-vigilia),
secretar melatonina, hormona con fuerte efecto sobre la acción gonadal, además de
efectos oncostático, geroprotector, antioxidante (…), a como un importante rol
inmunoprotector (…). La glándula pineal juega un importante rol endocrino siendo
responsable de coordinar algunos de nuestros s importantes ciclos circadianos, por lo
cual el conocimiento integral su estructura desde un punto de vista morfológico es
esencial y necesaria para un correcto de las patologías que la afectan. (p. 515)
En ese sentido, debe profundizarse en las técnicas que desde la psicología social, y la
psiconeuroinmunoendocrinología, así como la sociológica de la salud, han permitido identificar
no solo el vínculo entre la salud física y el alma, como elemento sustancial e inherente al ser
humano, sino a todos aquellos factores que canalizan de manera dúctil, los procesos donde a
través del pensamiento se conciben escenarios de recuperación de alguna patología, o bien
fortalecimiento del sistema nervioso central, inmune, endocrino; como terapias preventivas ante
cualquier eventualidad, entre las cuales puede tenerse en cuenta a la imaginación guiada.
Según López & Álamo (2010), aportan que entre las muchas aportaciones de Descartes (1596-
1650) a la ciencia, se encuentra una de las primeras teorías que vincularon el origen
psicopatológico, de los trastornos del humor con el funcionalismo de la glándula pineal, en el
desarrollo de su doctrina neuropsicofisiológica” (p. 191). Resulta válido desde un enfoque
integrador, voltear la mirada hacia lo que las ciencias humanas, entre estas la filosofía, entienden
por emociones, sentimientos, pasiones y el origen de estos, así como las consecuencia de las
tramas psiconeurológicas que pudieran desencadenar, pues de allí pudieran generarse algunas
enfermedades físicas con trasfondo psíquico, demás está decir, que si se logra identificar el
origen de las enfermedades de forma correcta, es muy probable que se logre generar un
tratamiento definitivo y efectivo, lo cual otorga mayor relevancia a la psiconeuroinmunología,
como área de estudio formal.
Por ello, es válido rescatar que entre las funciones que caracterizan a la glándula pineal, se
cuenta el robustecimiento del sistema inmune, y equilibrio del sistema nervioso, pues hasta
entonces, lo más común es que se tenga información sobre su función principal, ignorando tantas
otras ya reconocidas, o por identificar. Es bien sabido que esta se encarga esencialmente de
regular los ritmos circadianos, relativos a los patrones del sueño en el paciente, teniendo
presente que para el ser humano dormir, reviste una actividad de vital importancia, la cual está
relacionada con la estabilidad psíquica, neuronal, la que se refleja en el rendimiento racional del
hombre en su vida diaria. A tenor de lo anterior, es que se han desarrollado numerosos estudios
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con abordaje a la glándula pineal, aún así, en ello se han descubierto muchos otros procesos que
de esta se desprenden y que embargan un impacto integral, más allá de las oscilaciones de
las variables biológicas en intervalos regulares de tiempo.
Así entonces, entender y reconocer la importancia de la glándula pineal y sus funciones a favor
del organismo humano, permite comprender su alcance, al mismo tiempo, genera oportunidades
para visualizar su múltiple aprovechamiento, ya Descartes (1596-1650) hizo mención a ello en
sus postulados cartesianos, y aunque no estaba del todo claro en su ubicación dentro del cuerpo
humano, si tuvo mucho que decir con respecto al vinculo que este encontraba entre la misma y el
alma, otorgándole cierto halo místico; autores como López & Álamo (2010), ya lo habían dicho:
“Descartes postuló que el alma debía de tener una localización anatómica específica desde donde
dirigir la comunicación entre la máquina humana y su entorno, como un resorte íntimo que
controlara el exacto funcionamiento del cuerpo, incluidos los sentimientos y emociones” (p.
191).
A tenor de lo anterior, surgen las técnicas y herramientas que emergen con el aprovechamiento a
la psique, la creatividad e inventiva del ser humano en equilibrio, aquel donde la tríada: Alma +
Cuerpo + Espíritu encuentra reposo y genera luminosidad, como es el caso de la imaginación
guiada, terapia cognitivo-conductual; la que en opinión de Davis, McKay y Eshelman (como se
citó en Velázquez et al., 2009) se trata de: “Una técnica de imaginación guiada, en la que el
terapeuta dirige el pensamiento del paciente, mediante la descripción de situaciones, zonas
corporales y colores, de tal manera que el enfermo se sienta reconfortado y relajado tanto visual
como sensorialmente” (p. 27). Cabe pensar que la técnica de imaginación guiada, genera los
procesos cognoscitivos indicados [positivos], favoreciendo el desarrollo y aprovechamiento del
sistema nervioso con impacto en la recuperación física, para combatir el dolor físico y
emocional, entre otras afecciones.
Así pues, los estudios relativos a las técnicas cognitivo-conductuales orientadas al desarrollo y
aprovechamiento de la glándula pineal, favorecen el despliegue de tramas psíquicas que sirvan
de apoyo o como terapia coadyuvante en el tratamiento de afecciones físicas y emocionales, lo
anterior se vincula al abordaje científico del espíritu, así como la forma en la que el mismo se
comunique con la entidad corpórea del hombre, principal sujeto de estudio de las ciencias
médicas. En lo que a ello concierne, es preciso tener presente lo siguiente:
En el pensamiento de Edith Stein, el espíritu se refiere esencialmente al concepto de la
persona, entendida como el soporte [suppositio] de una naturaleza dotada de razón y
caracterizada por su capacidad de referirse a misma y configurar su comportamiento,
por su apertura a las cosas distintas de y por la capacidad de elevarse por encima de sí.
(De la Maza, 2015, p. 274)
En tal sentido, queda claro que la opinión de los autores citados y que son referidos al final del
extenso, estriba en que por ahora resta mucho por entender a cerca de la tríada: Alma + Cuerpo
+ Espíritu; más allá de ello, comprender que el ser humano no es solo una entidad corpórea, es
también el reposo de dos figuras tan relevantes como la vida misma, porque hacen parte de
aquello que los filósofos clásicos y contemporáneos llamaron existencia. Del mismo modo, no se
trata de desmerecer los alcances que hasta entonces han expuesto los expertos en medicina y las
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tramas biologicistas de las enfermedades conocidas por el hombre, sino reconocer que su
trasfondo puede ser multidimensional, y sin desestimarlo, conviene identificar [en algunos
casos], qué hay más allá en la etiología del cuadro clínico.
Por ello, se debe tener presente que la tríada: Alma + Cuerpo + Espíritu, su reconocimiento y
exaltación, más allá de enfocarse como una temática fantasiosa, tendenciosa o adherida al
oscurantismo e inclusive a la doxa,se eleva como un enigma que las ciencias humanas tales como
la filosofía han abordado, procurando en ello encontrar respuesta a todo aquello que las demás
ciencias no han podido precisar, amén de esto, la psicología y la neurología, se han decantado
por desarrollar cnicas específicas, persiguiendo lograr comprender las tramas intangibles que
revisten a muchas enfermedades, de acuerdo a su peoría o mejoría, Por su parte, Velázquez et al.,
(2009) refieren lo siguiente: “Si bien es cierto que el manejo farmacológico es de vital
importancia también contamos con estrategias psicológicas que pueden brindar una mejoría al
paciente” (p. 28). Al mismo tiempo, se propone un vínculo entre el alma y la respuesta que el
espíritu ofrece ante los estímulos intangibles, que desde el pensamiento impactan sobre la
energía… y la forma en la cual está influye en la respuesta neuronal, inmunológica y endocrina.
De acuerdo con lo anterior, se visualiza en el estudio de la glándula pineal y su potenciación a
través de técnicas cognitivo-conductuales, cierto espectro que atiende los intereses biologicistas,
de allí que se observe un claro patrón de contestación corporal inherente al poder de la mente.
Igualmente, cuestiones como la imaginación guiada, ejercicios de relajación, visualización de
escenarios positivos a futuro, entre otras técnicas holísticas, fungen bien como terapia
coadyuvante al tratamiento farmacológico. Es importante dejar claro, que la presente propuesta
epistémica no desconoce los beneficios de la medicina tradicional, solo plantea que además de la
entidad corpórea, el profesional en ciencias médicas debe atender al paciente de forma integral y
reconocer que en el cerebro hay áreas donde lo intangible encuentra origen, e incide sobre la
respuesta física del ser humano ante estímulos como los referidos en los últimos párrafos.
A manera de reflexión
Los esquemas del pensamiento humano, embargan un impacto fundamental en el
comportamiento social del hombre, así también, de forma desapercibida logra hacerlo en su
organismo, nada que ocurra en la mente puede ser ignorado, aun de manera imperceptible por el
subconsciente humano, tanto así, que hoy en día existen diversas enfermedades cuyo diagnóstico
pudo haber tenido un origen psíquico, y no es que se trate de patologías nuevas, como el caso del
SARS-CoV-2; sino, que existieron desde hace varias décadas y hasta ahora, con el adelanto
tecnológico, aunado al avance científico, lograron ser identificadas, reconocidas, caracterizadas
de forma específica, como por ejemplo el síndrome del corazón roto.
Así pues, como lo dijo alguna vez Oscar Wilde (1854 - 1900), quien expresó: “Todos los grandes
pecados y las grandes ideas surgen en la mente, porque es allí donde realmente es roja la
amapola, perfumada la manzana y donde canta la alondra”(Wilde, 1995, p. 132); con ello el
dramaturgo irlandés, nacido en Dublín, ya en el siglo XIX, dejaba por sentado que en la mente
tiene origen cualquier idea que oriente el comportamiento, más allá de ello, esta logra influir y
ordenar incluso la respuesta del organismo. El sistema nervioso puede y logra impactar sobre el
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endocrino y este a su vez deprimir o fortalecer el sistema inmune, según el arco ideático del
paciente.
Por ello, tiene mucho sentido que durante cincuenta años los expertos e investigadores en
ciencias medicas, hayan procurado en las disciplinas sociales la respuesta a ciertas interrogantes,
persiguiendo entender por qué los pacientes con enfermedades crónicas o degenerativas, tienden
a empeorar cuando desde su halo personal, no encuentran factores de motivación para seguir
viviendo, o por el contrario, mejorar con apoyo en la terapia psicológica o psiquiátrica,
conjuntamente con la farmacológica. De allí, que algunos psiquiatras expresen la necesidad, que
en el paciente existe por recibir apoyo tránsdisciplinario.
En ese sentido, resulta necesario destacar que la psiconeuroinmunología o
psiconeuroinmunoendocrinología, es una disciplina que a pesar de contar con cinco cadas en
estudios clínicos, se considera toda una innovación en las ciencias médicas, pues con el paso del
tiempo, son más las enfermedades a las que le son descubiertas tramas psíquicas desde su origen,
así como tantas otras que en el pasado fueron diagnosticadas de forma errónea, por ejemplo la
cirrosis hepática, que al principio era diagnosticada como cáncer de hígado o el Alzheimer, el
cual anteriormente era confundido con demencia senil, son ahora dos entre muchas, de las
patologías que cuentan con orígenes en el sistema endocrino y nervioso, cuestión que hace varias
décadas se desconocía.
Entre tanto, resulta fundamental profundizar desde un enfoque tránsdisciplinario en el origen de
las enfermedades, pues apudiera establecerse cuáles y cuántas tienden a presentar origen en la
psique del hombre contemporáneo, con lo cual se lograría atender de forma multipolar al
paciente, generando así una expectativa de recuperación mucho más efectiva y quizás rápida, que
si sólo se apoyase en la terapia clínica con origen en el paradigma biologicista, esto representaría
un impacto favorable en los resultados de diferentes estudios clínicos.
Finalmente, es válido plantear que los expertos en ciencias médicas y sociales deberían procurar
y generar espacios en concierto, pues ciertamente aunque la terapia farmacológica, sea hasta
ahora la principal opción de tratamiento a diferentes enfermedades y no se desestima su
importancia, así como necesidad de aplicación, también es una realidad que el paradigma
biologicista, puede evolucionar en un sentido epistemológico e incluso holístico, reconociendo
en las ciencias sociales, elementos que robustecerían los procesos de recuperación del paciente
enfermo, y en ello la imaginación guiada, por mencionar una de las diferentes técnicas de la
psiconeuroinmunología, tiene mucho con que enriquecer las terapias tradicionales de
recuperación.
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